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7 de noviembre de 2013

Aunque hubo un tiempo en que a mi esposa y a mí nos gustaba viajar por libre, desde hace 10 años siempre hacemos un viaje al año en un circuito. Quizás sea cosa de  la edad,  de la comodidad o que también nos gusta ir “al grano” y que un guía nos explique la historia  de  lo que estamos viendo en ese momento. En esta ocasión celebramos nuestro 25 aniversario de bodas y queríamos un destino que pudiera llegar a ser irrepetible.

Después de ver varios catálogos en distintas agencias, nos decidimos por Japón pero en todos los circuitos en cada destino era día libre. Nuestro nivel de inglés es 0 y nos asustaba como nos íbamos a desenvolver y si no íbamos a disfrutar del viaje.

Buscando información de Japón en internet , vi algo interesante que colgaba la Agencia de Viajes Xavi Fernández de Barcelona. Llamé por teléfono y me pasaron con una persona especialista en el destino que solicitaba: Christian Bosch.

Yo que soy una persona que no hago demasiadas compras por internet y para un tema  de tanto importe, en  un principio era bastante reticente, pero una vez que fui hablando con Christian, me transmitía que dominaba totalmente Japón y en cuanto le dije la fecha  y más o menos lo que pretendía, rápidamente me dio una idea de a que sitios y por cuanto tiempo. Desde un primer momento le transmití mi nivel 0 de inglés y enseguida me “convenció” de que ese no era impedimento ya que los japoneses tampoco lo hablan mucho y que su experiencia con anteriores clientes eran muy buenas como para que hiciéramos Japón por libre.

Tengo que decir que siempre que he llamado al minuto era atendido, ya que según iba digiriendo la información (muy puntual) que  Christian me pasaba por correo le llamaba para aclarar las mil dudas que me desbordaban y me las matizaba de tal manera que me “enchufaba” cada vez más.

Tenemos que decir que ha sido un acierto total, que hemos disfrutado muchísimo de este viaje y que animamos a todos a que conozcan ese gran País que es Japón. Si tenemos que quedarnos con algo, además de las 4.000 fotos de paisajes, templos, cosas “raras”, etc,… es con la Cultura del País.

Los japoneses son una mezcla de lo moderno y de lo tradicional.   De una educación exquisita, no se alteran, ceden el paso o de su derecho si es necesario para no molestar, respetan sobremanera a las personas mayores, se molestan por entenderte e incluso dejan lo que estén haciendo para acompañarte al sitio que preguntas, nunca intentan engañarte en nada; ni con los precios ni con el cambio ni con nada… es más se van al baño y dejan el bolso o el pc encima de la mesa sin problemas.

Si te dejas algo olvidado  no tienes problema en recuperarlo. No son voceras , da gusto ir en transporte público en un silencio hipnotizante, guardan cola para casi todo en absoluto orden. Son disciplinados y con espíritu de servicio a los demás. Tienen sentido de la responsabilidad y en su puesto de trabajo (sea cual sea) se esmeran y les gusta hacerlo bien. Las exposiciones en las tiendas  están con mucho gusto sea en un mostrador de 3 metros en el metro o en unos grandes almacenes. Hay pastelerías que parecen auténticas joyerías. En todos los puntos de venta  Los dependientes están con buena aptitud siempre saludan y agradecen compres o no. Sea lo que sea lo empaquetan con cariño y buen gusto. Tengo  que decir  comprando en unos grandes almacenes  unas cremas de cosmética de una firma (Helena Rubenstein) que recientemente ha cerrado en toda Europa (y no me extraña) jamás me he sentido tan bien atendido, ni comprando un Rolex. Que educación, que mimo, que profesionalidad, que trato, que delicadeza. Nos hizo sentir muy bien y eso que eran unas simples cremas. Mi mujer y yo que nos dedicamos al comercio comentábamos que las empresas tendrían que enviar al personal a Japón  para hacer un curso de civismo, pero sobre todo de exposición de productos y de aptitud en la venta.

Otro tema que nos encantó de Japón es lo bien que funciona el transporte público. Taxi, bus, metro o tren bala; “no es que sean puntuales, es que son exactos“. La verdad es que el tren bala es como el AVE o el TGV pero tiene su “rollito” y la posibilidad de combinaciones de horarios entre muchas ciudades es muy buena. El metro al principio parece una locura por las distintas líneas y por todo lo que hay en el subsuelo cada estación  son auténticas ciudades con centros comerciales (hasta un Hard Rock). Es acojonante la cantidad de miles de personas que a diario patean el metro y parece que todo está “orquestado”. Cada 2 minutos hay un metro estés en la línea que estés. Coger un taxi es toda una experiencia. La apertura y cierre automática de las puertas, los asientos como unas fundas de ganchillo  de color blanco que están impolutas, el taxista conduciendo con sus guantes blancos y su gorra… Nos llamó mucho la atención la limpieza de sus carreteras, de todas las calles que hemos visitado, del metro, bus, taxi, etc.. Hay muchos aseos públicos y cuando entras a uno parece que lo acaban de limpiar. Lo de la limpieza es exagerado, “se podría comer “ en el suelo…

VOLAR  CON EMIRATES Aunque el viaje sea un “palizón” de horas,  se hace más ameno con montón películas de estreno en el idioma que quieras, con música de todo tipo, de programas de TV actuales o de videojuegos. En clase turista buena comida y un asiento bastante espacioso. Creo que hubiera sido bueno haber hecho el segundo tramo de los vuelos en Business Class, por lo menos a la ida.

KYOTO Llegamos por la tarde y nos fuimos a la estación para sacar los billetes del JR, nos dimos una vuelta por su centro comercial, subimos al  mirador de la última planta, cenamos y para el Hotel. El Cytadines  es funcional, incluso tiene una mini cocina tipo aparta- hotel, pero sobre todo está muy bien ubicado a boca metro. Al día siguiente cogimos un taxi e  hicimos Kinkakuji, Ryoanji, Ninnaji, cogimos otro taxi y fuimos a Nijo Castle y de ahí otro taxi al Mercado de Nishiki donde comimos y después en taxi al Heian Shinju. Fuimos dando un paseo por Higashiyama hasta Kodaji y terminamos con el Kiyomizu-dera . Todo esto en un día sería imposible de no haber cogido varios taxi, pero creo que mereció la pena el gasto para el tiempo que se gana. Para nuestro gusto de lo visto en Kyoto nos quedamos con: Imperial Palace, Riojanji, Kiyomizu-dera y Sanjusagen-do.

Por cierto  uno  de los  consejos que nos dio Christian es que las maletas de Kyoto a Tokyo las enviásemos por una de las agencias que se dedican a esto. Lo solicitamos el último día en recepción antes del desayuno y por unos 10 € por maleta nos quitamos un montón de peso en las 2 noches siguientes; metimos lo imprescindible en unas mochilitas y vaya gozada viajar así.  Cada vez que veíamos a alguien “carretando” maletas nos acordábamos de Christian. Al día siguiente desestimamos ir a Nara y cogimos el tren para Arashiyama, pero hacía un día de perros (lluvia) pasamos el bosque de bambú y en el primer templo hicimos tiempo a ver si escampaba pero nada, con lo que nos dimos la vuelta para Kyoto e hicimos Ginkakuji (silver pavilion, comimos en Pontocho visitamos Sanjusangendo y nos fuimos a pasear por la calle principal y luego por Gion Corner. Aquí teníamos la tarjeta de 2 días para bus y metro a la cual se le saca partido. Al día siguiente teníamos concertada visita guiada en el Imperial Palace a las 9:00h

MIYAJIMA Sitio mágico. Según la ves desde el ferry  ya tienes ganas de “tocarla“.Con sus ciervos por las calles, sus calles, sus Templos, el Torii … todo un remanso de paz y tranquilidad… Y qué decir del Ryokan Iwaso. Hemos tenido la fortuna de estar en muchos sitios y muy buenos, pero la experiencia de este Ryokan “marca” por estar ubicado donde está, por sus instalaciones onsen incluido, la amabilidad exquisita de su personal, pero la habitación japonesa, la cena con un menú típico servida en la habitación y con una atención  personalizada, enfundarnos un kimono  y dormir en un tatami es algo único que te transporta a otra época. UN AUTENTICO LUJO.

TAKAYAMA Después de estar en el Ryokan Iwaso, cuando llegamos al Ryokan Sumiyoshi nos decepcionó un poco, pero rápidamente nos dimos cuenta que era como estar en un museo. La atención por parte de sus propietarios te hace sentir en un ambiente familiar y la cena superaba a la del Iwaso. Es muy agradable pasear por sus calles y mercados matinales; la verdad es que nos hubiese gustado estar un día más para visitar Shirakawa-go y Matsumoto.

TOKYO En cuanto llegamos al Park Hotel ya teníamos nuestras maletas en la habitación en el piso 29 y las vistas son espectaculares. Como era media tarde fuimos a la Torre, con la suerte de que había un grupo tocando en la cafetería fue un rato agradable según llegamos a Tokyo. Como Mª Mar estaba cansada de tanta comida japonesa, queríamos algo occidental y nos fuimos cerca del hotel al edificio Caretta, planta 47 al  italiano Bice (que también lo tiene en Barcelona). Otro lujazo de vistas.

En fin solo deciros  Muchísimas gracias por todo,

Jesús  y Mª Mar





26 de abril de 2013

El único teatro del mundo especializado en kabuki (El kabuki (歌舞伎?) es una forma de teatro japonés tradicional que se caracteriza por su drama estilizado y el uso de maquillajes elaborados en los actores.),  «Kabukiza«, que ha sido reconstruida desde 2010, se inauguró el pasado 2 de abril. Hay disponibles servicios de traducción con  auriculares y subtítulos. También mantiene el formato de asientos no reservados (makumiseki). Es necesario comprar entrada para cada acto.
La Kabukiza Gallery se ubica en el  5to piso de la Kabukiza Tower, una torre de oficinas en la parte trasera del teatro, donde se exhiben trajes auténticos de kabuki, attrezos de escenario e interesantes vídeos. El edificio se conecta directamente con la estación de Higashi-Ginza  en la línea Hibiya de Tokyo Metro y la Línea Toei Asakusa.

Siempre es una experiencia única de ver en tu estancia en Tokio.





23 de enero de 2013

Se nos olvidó subir estas fotos del grupo de amigos que viajó a Japon el pasado octubre.

 Gracias: Siricio,Alicia,Francisca,Blas,Gloria,Carmen,Jose Maria S, Jorge,Josefa; Rosa, Jose Mª P y Maria Teresa, por compratirlas con nosotros y confiar en la agencia para la organización del mismo.

Un saludo,

 





19 de noviembre de 2012

 

Una de las visitas imprescindibles en Tokyo es el fabuloso Mercado de Tsukiji, situado en el centro de Tokyo. Aunque uno no sea aficionado a la comida japonesa o a los mercados en general es experiencia única de obligada asistencia.

 

El Mercado de Tsukiji es el mercado de pescado más grande del mundo y con los años se ha ido convirtiendo en una de las visitas más ansiadas cuando uno pisa la capital de Japón.

En septiembre de 2012 fue mi tercera vez (la primera fue en 2005 y la segunda en 2010) y en cada una de ellas la experiencia ha sido completamente diferente. Y en estas tres visitas he explorado cada rincón del mercado.

 

 

 

La primera vez entré a las 5 de la mañana y salí pasadas las 10.

 

Me recorrí cada punto del mercado interior (ahora cerrado al público hasta la 9 de la mañana). Y la subasta de atún (por aquel entonces sin restricciones de ningún tipo) fue un auténtico espectáculo.

 

 

 

 

 

 

 

 

La segunda vez entré a las 9 de la mañana y recorrí el interior del mercado hasta pasadas las 11.

 

 

 

 

 

 

 

 

Y en esta tercera vez fui dos veces: en la primera recorrí todo el mercado exterior y en la segunda asistí de nuevo a la subasta de atún.
A las 3 de la mañana empieza el movimiento de los camiones que descargan el pescado procedente de cualquier parte del mundo. 3.000 toneladas pasan cada día por el mercado y en él se pueden encontrar unas 450 especies de pescado y marisco. Si se puede comer o cocinar y no lo encontráis en Tsukiji, es que no existe o no es de este planeta.

 

El mercado se compone de dos grandes zonas: la de mayorista con licencia (en el interior) y la de ventas al por mayor y negocios de venta al público (en el exterior).

En la zona interior, tiene desde hace unos años el acceso restringido hasta las 9 de la mañana, excepto para las 120 personas que podrán entrar a ver la subasta (a las 5:25 y a las 5:50) y siempre bajo un estricto control de acceso (desde XFV os daremos los consejos y instrucciones para no perderse la subasta) es donde comerciantes mayoristas con licencia (unos 900) operan sus negocios y donde tiene lugar la subasta de los atunes. La parte exterior es una mezcla de ventas al por mayor y venta al público donde puedes encontrar de todo: cualquier pescado o derivado de él, utensilios de cocina japoneses, comida, productos envasados, salsas, condimentos, menaje para la casa y/o comercio, frutas, hortalizas y verduras, etc… y es aquí donde también encontramos (aunque dentro del mercado interior también los hay) los numerosos restaurantes y puestos de comida donde se sirve cualquier tipo de comida japonesa: ramen, tempura, sushi, sashimi, tamagoyaki, etc.
Lo que cualquier viajero y turista del mundo (y también de otras partes de Japón) quiere ver allí en primer lugar, es la subasta de atunes. Cada día, entre las 5:00 y las 7:00 de la mañana se subastan los cientos de atunes (los congelados están cubiertos de una fina capa helada) que colocan y se numeran a lo largo y ancho del almacén utilizado para tal fin. Los atunes pesan entre 400 y 700 kilos y se colocan en hileras según su tamaño. Poco a poco irán perdiendo la capa blanca e irán recobrando su color natural.

A continuación tiene lugar la inspección de los tasadores, que seccionan las colas de los atunes para obtener unas muestras en forma de filetes, donde estos expertos cortadores armados con un gancho de metal y una linterna pueden ver la calidad de cada atún.

Estas muestras dejan entrever las vetas de grasa blanca que contiene cada ejemplar: cuanto más abundantes mejor calidad tiene el ejemplar y más caro se vende. Las muestras se colocan o bien sobre el mismo atún o sobre una mesa alargada con una marca del ejemplar al cuál pertenecen.
El siguiente acto es uno de los más espectaculares: la subasta de cada ejemplar o lote de ejemplares (aquí tenéis un video hecho por mi durante el primer turno: https://youtu.be/hlcIulAnfvg. Se forman pequeños grupitos alrededor de los vendedores mayoristas (muchos de ellos subidos en un taburete) que van cantando la subasta de cada pieza o lote de atún. Los compradores con licencia para participar en las subastas van ataviados con gorras distintivas y realizan las pujas con gestos muy rápidos al vendedor mayorista. Este show no tiene desperdicio y es un continuo gritar, gesticular, apuntar, escribir, marcar, etc… A toda prisa y sin descanso. Hay mayoristas intermediarios con negocios dentro del mismo mercado, agentes de restaurantes, grandes supermercados, etc… Aquí nadie pierde el tiempo. Según me contaron hay una jerga muy especial entre vendedor y comprador, para que el precio final sea secreto. Las mejores piezas van a los mejores restaurantes y los compradores se van moviendo a lo largo de la nave buscando los ejemplares que ellos han seleccionado para ofertar según se van liquidando los lotes. De más grande a más pequeño. Mientras tienen lugar las subastas (no todo se vende), se inicia el traslado sobre carretones cargados por los operarios del mercado. Van a tres sitios diferentes: uno, a los camiones que distribuyen las piezas en los centenares de restaurantes y comercios de Tokyo y alrededores que esperan recibir el producto para poder empezar a elaborar sus creaciones culinarias; dos: a las tiendas y puestos que hay por todo el mercado (interior y exterior) y tres, a una sala de ronqueo mecanizada, donde se cortan y se trocean.

Aquí el ruido y el ritmo son la ostia: enormes sierras mecánicas cortan por la mitad los atunes aún medio congelados.
Está parte del mercado donde se cortan los atunes sólo es accesible a partir de las 9:00 horas y a esa hora cuesta mucho encontrar alguna pieza grande atún siendo despedazada. ¿Por qué? Pues porque hace unos años una serie de imbéciles (y me quedo corto…) decidieron empezar a molestar al personal que trabaja allí, con lo que las autoridades locales se vieron obligadas a limitar y prohibir el acceso en esta zona. La gente se metía entre los atunes, los tocaba, usaban flash, etc. Vamos que no había ningún respeto por la gente que se gana la vida allí.  El no va más fueron unos ingleses que cogieron unos carros motorizados y se dedicaron a hacer el gamberro por el mercado. Este fue el punto en el que se dijo basta. Pero las presiones por la enorme popularidad  que tiene la visita para el turista, obligaron a volver a permitir la visita dentro del mercado, pero bajo un estricto control de asistencia y comportamiento. Estas restricciones van a producir el efecto que buscan: que se vaya perdiendo el interés en ir porqué no valdrá la pena. Y si soy sincero, creo que lo van a conseguir porque el tema ha cambiado mucho. Demasiado. La cantidad de atunes y de vendedores/compradores que participan en la subasta ha disminuido considerablemente (sólo tenéis que comparar las fotos de 2005 y 2012) con lo que el espectáculo también se ha resentido y cada vez va a menos.
Durante toda la madrugada y parte de la mañana, los atunes (y cualquier bicho marino viviente) son cortados, troceados, fileteados y preparados para su reventa. Aquí se aprovecha todo. Estos expertos y especializados maestros cortan los lomos de los atunes con unos enormes cuchillos con un mango de madera, Algunos miden más de 1 metro (según sea tu especialidad dentro del mercado, tienes un cuchillo y está tan bien afilado, que nada tiene que envidiar a una katana) y se necesita de dos personas para poder efectuar el corte. Cada parte del atún se aprovecha y se vende según su calidad. En las vitrinas de muchos de los puestos (tanto en el interior como en el exterior) se exponen las partes de cada atún con su correspondiente precio según sea la calidad.

Según me comento el del puesto donde desayuné, el tenía 40 variedades diferentes de atún con el que elaborar sushi. Ahí es nada. Aunque se corta y trocea cualquier bicho, merece la pena observar el de la anguila, ya que hay que tener mucha destreza para hacerlo bien.
Además de las naves de atún, en el mercado de Tsukiji hay una enorme cantidad de puestos de pescaderos donde exponen toda clase de animales marinos y exóticas especies (aunque también hay numerosos sitios que vende otro tipo de productos no marinos). Se vende todo tipo de pescado y marisco y súper fresco, gracias a que casi sitio esta conectado al agua de mar por llave y tuberías de aire con oxigeno. Cada puesto de venta (ya sea el producto que sea) coloca el genero cuidando mucho la presentación y el empaquetado (hay tanta competencia que la primera impresión es muy importante). A pesar del ajetreo y del descomunal movimiento, está todo sumamente limpio y ordenado. No te encuentras restos ni grandes charcos (aunque no se recomienda ir en chanclas…). Y no huele a pescado en comparación con los mercados de por aquí. Y fuman en cualquier parte. No hay ninguna restricción al respecto. Y sorprende mucho porque hay tanto mimo en el todo el proceso que choca que en medio de un puesto de venta haya un tío que le da al cigarro. Comentario aparte merecen las montañas de cientos y cientos de cajas blancas de poliestireno amontonadas en diferentes puntos del mercado y los mini carros a motor que hay por todas partes. Estos carros son de lo más peligroso y hay que ir con mucho ojo, ya que si pueden te seccionan una pierna. Son cómo toros en busca de una pieza que cornear. Furia desbocada en pos de sangre: la sangre del turista despistado y distraído que se ha metido en la boca del lobo. Los hay que van con mucha mala leche, en parte porque están hartos de que el turista les moleste mientras trabajan y en parte porque su obligación es entregar la mercancía lo más rápido posible. Y si estás en medio de su camino, eres un estorbo. ¿O a vosotros no os molestaría que en vuestro lugar de trabajo hubiese cientos de japoneses haciendo fotos a tu alrededor durante cada día del año? Acabaríamos locos. Los carros se desplazan a toda velocidad y aparecen de la nada con lo que siempre es recomendable ir pegado a la pared y no en medio de los pasillos, aunque los hay tan estrechos que o pasan ellos o te tienes que esconder. Situarse en un punto del mercado y dedicarse a observar la actividad del mercado es también altamente recomendable: es cómo un orden caótico o un caos ordenado. Depende de cómo lo veas. Siempre tienes la extraña sensación de ser observado pero nunca sin llegar a ofender. Es como un escaparate doble: tú miras pero ellos también te observan, aunque de una manera más indiscreta. Así es todo el rato.
Excepto la zona del atún, todo este mercado exterior es accesible sin ningún tipo de restricción, siendo un embrollo de calles y callejuelas donde hay de todo: cualquier crustáceo, molusco (unas ostras gigantes más grandes que la mano…), peces, algas, frutas, verduras, cuchillos, utensilios de madera, ropa, menaje, etc… En esta zona exterior es donde cada vez hay más gente deambulando por cualquier rincón. Seguro que con el tiempo también pondrán restricciones. La actividad del mercado decae hacia las 8 de la mañana y a las 11 ya cierran la mayoría de comercios. Cómo se dice por aquí, a estas horas ya está todo el pescado vendido.
Metiéndome por las callejuelas interiores, descubrí dos locales diferentes (uno me dejo grabar; el otro no) que se dedican a elaborar manualmente la famosa tortilla japonesa (tamagoyaki), que se hace con sartenes de forma cuadrada o rectangular. Me quedé hipnotizado viendo el proceso de elaboración. Aquí tenéis el enlace en youtube del video que grabé que es mejor que cualquier explicación que os pueda dar:  https://www.youtube.com/watch?v=B4Hylwq0j7o
Después de deleitarse con tanto animal marino y otros comestibles, merece la pena comer en alguno de los cientos de locales que se encuentran por las calles y callejuelas colindantes. Pequeños establecimientos donde se sirve pescado para desayunar  (o otros manjares según las preferencias de cada uno) que están abiertos desde muy temprano. Estrechas barras alargadas y minúsculas mesas que se llenan de trabajadores y visitantes. La frescura y la textura del sushi aquí, lo siento pero es impresionante. Sabe diferente. Quizás es la magia y el encanto del lugar. O quizás es que vas tan predispuesto que todo es más sabroso. De locales los hay patadas y con más o menos nombre. Esta ultima vez comí en uno muy pequeño que se llamaba Okame, en Shin-Ohashi Dori casi en la esquina con Harumi Dori y que es fácilmente reconocible porque tiene encima (o en el negocio de al lado) un enorme pescado en tres dimensiones. Y estaba de muerte. Los habrá mejores, seguro, pero perder dos o tres horas haciendo cola para comer en un determinado lugar, lo encuentro una pérdida de tiempo.
Christian Bosch





3 de febrero de 2012

Xavi Fernandez Viajes, representada por Christian Bosch (nuestro especialista en japon), asistió el pasado martes 31 de enero al evento “Promoción Turística de Tokio 2012” organizado por la Oficina de Promoción Turística en Madrid y el Tokio Metropolitan Goverment, celebrado en la ciudad de Barcelona. El acto (suspendido el año pasado por el terremoto que golpeo Japón) es una plataforma para difundir los encantos de la ciudad de Tokyo y atraer al turista español.

El acto contó con la presencia de numerosos promotores japoneses con los que tuvimos una serie de conversaciones de cara a enfocar las relaciones presentes y futuras. Empezamos con el seminario ‘Un vistazo al auténtico Tokio’, profundizando en el conocimiento de la fabulosa metrópolis de Tokyo. Tokyo es todo: artes escénicas, gastronomía a cualquier nivel, los diferentes oasis urbanos, las artes marciales, la más alta tecnología, los museos, las zonas comerciales y también las diferentes opciones de visita que nos ofrece, entre ellas dos muy desconocidas por el gran público como son las islas de Tokyo: las cercanas izu y las subtropicales (sí, subtropicales) islas Ogasawara, a más de 1.000 kilómetros de Tokyo. A continuación, hablamos con numerosos proveedores como Nippon Express, con el hotel Mandarin Oriental, con la Tokyo Metropolitan Hotel Ryokan Association, con Candeo Hotels, Finair, Air France KLM, Japan Airlines, el Hotel Mercure Tokyo Ginza, la Japan Ryokan and Hotel Association tokyo Branc y los demás proveedores allí presentes. Fueron más de 2 horas de intercambios y de conversaciones entre todos nosotros.

Al acabar el Workshop tuvieron lugar los discursos oficiales y la presentación de los diferentes promotores que formaban parte del acto. Después vino un espectáculo de tambores japoneses (los famosos taiko) que me recordo (a un nivel visual y sonoro inferior) al sonido del Akita Kanto, del Aomori Nebuta o del Tenjin Matsuri Festival en Osaka. Tambores acompañados del ‘sore, sore…’ (que se podría traducir como ‘vamos, vamos…’). Después vino la cena que cómo no podía ser de otra manera, era de especialidades japonesas (aunque había alguna tapa española) y fue servida por el restaurante Yashima, el favorito de los japoneses en Barcelona. Los nigiris eran fabulosos. Especialmente el de maguro.

El último acto del evento fue el sorteo de diferentes regalos (que desgraciadamente no nos tocaron) que habían sido entregados por los mismos proveedores y en el que se vio la generosidad de todos ellos. El último regalo de la noche fueron un billete de ida y vuelta a Japón con 3 noches en el hotel Mandarin Oriental. Ahí es nada. Os dejamos con unas fotos que tomamos durante esas horas.

Sayonara.





 
 

Xavi Fernández Viatges S.L. - B63494546 - Licencia de Agencia de Viajes mayorista y minorista. GCMD-178 IATA 782838-1
Inscrita en el Registro Mercantil de Barcelona,Tomo 36556, Folio 200, Hoja 293597, Inscripción 1a