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Entradas con la etiqueta ‘VIAJE A JAPON’

3 de marzo de 2015

Hoy día 3 de Marzo es Hinamatsuri, un evento tradicional de primavera para desear el crecimiento y salud de las niñas decorando la casa con preciosas muñecas Hinaningyo.

El Hinamatsuri tiene otro significado; de celebrar la llegada de la primavera. De modo que la decoración de las muñecas comienza en Risshun (primer término solar que indica el comienzo de la primavera, aproximadamente día 4 de febrero de cada año) y termina el día siguiente de Hinamatsuri. La creencia popular advierte que “si no se desmonta y se guarda de inmediato las muñecas tras la fiesta, a la niña se le escaparía el momento de contraer matrimonio”.

Los platos festivos de Hinamatsuri son: Hishimochi de tricolor (pasta de arroz), Hinaarare (arroz y legumbres garrapiñados), Amazake (Bebida de arroz dulce, muy bajo grado de alcohol), caldo de Hamaguri (almejas) y Chirashizushi (Sushi en cuencos).





5 de agosto de 2014

Buenas Christian,

En primer lugar comentar que estamos muy satisfechos con los servicios prestados por Xavi Fernandez Viajes.

Es la primera vez que viajamos con una Agencia, ya que normalmente ambos somos de los que nos gusta viajar muchísimo, pero más a la aventura, reservando todos los vuelos, hoteles y transportes por nuestra cuenta después de revisar mil opciones y leer muchísimas opiniones. Sin embargo, siendo en este caso la Luna de Miel y dado que es algo único en la vida decidimos asegurar más mediante una Agencia. También nos ayudó en la decisión varios hechos:

-Como celebrábamos en un plazo de 8 días la boda en 2 países, la locura de la preparación de ambas bodas nos iba a dejar sin tiempo para preparar un viaje en condiciones y más aún siendo la Luna de Miel, era mejor confiar en alguien experto.

-La flexibilidad que nos ofrecisteis nos gustó mucho. No queríamos una agencia que tenga sus 10 paquetes armados a elegir y del que no se puede salir un centímetro. En vuestra agencia nos habéis permitido mucha flexibilidad incluso con unos vuelos muy complicados (saliendo desde Bilbao y finalizando en México), queriendo salirnos de los típicos tours organizados, pudiendo reservarnos restaurantes que quisiéramos, etc.

Las opiniones que hay en todos los foros sobre vosotros son siempre excelentes. No encontramos absolutamente nadie por mucho que buscamos que tenga quejas por un mal servicio.

Teniendo en cuenta todo esto, lo que esperábamos y lo que nos habéis dado, consideramos que la experiencia ha sido muy positiva… y no descartamos en un futuro a medio-largo plazo para algún viaje concreto (que ya tenemos en mente algunos destinos) volver a pedir vuestros servicios. Y por supuesto podéis contar con que os recomendaremos.

Japón es todo lo que se dice de él. Y lo que se dice, en resumen, es que es otro mundo. A veces nos daba la impresión de estar en una ciudad del futuro, incluso en otro planeta. Kyoto, a pesar de ser un lugar más tradicional, no defrauda. Si acaso abruma la cantidad de sitios que uno quiere visitar antes de dejarlo atrás. Hay que ser muy selectivo para no sentir que uno no ha visto suficiente.

Empezamos la selección con Kinkaku-ji, también conocido como Pabellón dorado. Los jardines que lo rodean son hermosos y la imagen de la construcción principal con ese dorado que deslumbra reflejándose sobre el agua, le ponen a uno los pies en las nubes. La vista es tan bella, que si consigues que te salga mal una foto aquí es que no tienes cámara. Aquí tuvimos nuestro primer encuentro con las máquinas expendedoras que se convertirían en el reto del viaje en busca de la bebida o el helado perfecto.

Esa noche empezamos la aventura culinaria en Kikunoi Honten, el lugar perfecto para tener la experiencia de “casa de té”. Una chica en kimono te recibe y será tu anfitriona por el resto de la velada. Tras invitarte a dejar atrás tu calzado, te conduce a una habitación privada con la mesa a nivel del suelo. Aquí recomendamos no tomar el menú más largo. Habiendo elegido el sake de la casa, la cena no empieza sino hasta que el cabeza de la mesa alza su chokko (vaso para sake) a la voz de “kampai”.

Para el segundo día, nos aventuramos a Nara, el lugar con la mayor cantidad de Patrimonios de la Humanidad de Japón. Tan pronto sales de la estación, te encuentras con la oficina de turismo, donde te dan un mapa en castellano y te señalan los puntos que más vale la pena ver e incluso en que orden es más conveniente. Resalta de Nara que hay una gran cantidad de ciervos sueltos en los jardines con los cuales te puedes hacer fotos, alimentarles e incluso acariciarles. Hay muchos sitios para ver y se puede ir andando y volver a la estación en autobus. El viaje continua con destino a Fushimi Inari Taisha, el lugar de los miles de toriis. Ascenso a la cima del monte Inari yendo por caminos de toriis no apta para quien no esté dispuesto a subir por dos horas.
Uno siente que no avanza, pero las vistas desde arriba, merecen el esfuerzo.

Nuestra recomendación para el tercer día es Nijo, un castillo del s. XVII con un terreno enorme que suele estar lleno de turistas, guías y escolares. No vale la pena tomar la audio guía, es ininteligible. La opción es pegarse a una de las excursiones en inglés o castellano y así te enteras de la historia del sitio y del uso de cada construcción. El interior del castillo es muy bonito aunque no se permite tomar fotos y hay que ir descalzo. Y para comer, Muto. Fusión japo-francesa impecable, desde la mantequilla hasta el postre es una explosión de sabores planeada para la perfección. El menú de degustación es delicioso y el precio es mejor aún para un restaurante con esa calidad (6.000 yen p/p máx.).

La puntualidad del Shinkansen (tren bala) es impresionante. Al grado que hemos llegado en punto de la hora de salida y la puerta se ha cerrado a nuestras espaldas. En Tokio, hay aun más máquinas expendedoras y la sensación de estar en Marte se multiplica. Hay una vida subterránea e interior en centros comerciales de 10 plantas, otra en la calle y luego están los puentes que conectan diferentes sitios de aspecto futurista rodeados de rascacielos y anuncios alucinantes. Aquí las sorpresas gastronómicas no se quedan atrás y empezamos el desfile con Narisawa, otra fusión franco-japonesa con un toque sustentable (tiene un premio por ello) y unos matices casi élficos. La especialidad es el Wagyu: rabadilla de carne marmoleada, marinada en puerro y barnizada en aceite de oliva con carbonizado en el exterior. Como pisar el cielo.

Una visita imprescindible, es el mercado de Tsukiji en el cual a muy temprana hora se llevan a cabo las subastas de los mejores atunes toro. Para ir, hace falta despertarse muy temprano ya que a las 4:00 am se reparten los chalecos para los visitantes y solo hay 120 espacios. Nosotros llegamos a las 4:05 y quedaban ya solo 10 chalecos que se acabaron tan solo 5 minutos después.  Hay que esperar hasta las 5:25 que pasa el primer turno, los que llegaron primero y luego pasa el turno de las 5:50. Es importante seguir a los guardias que nos marcan el camino y nos prohíben el paso a otros sitios. Recordar que la gente aquí se gana la vida y el ir y venir de vehículos de carga es muy apresurado y si no se está alerta, puede haber un accidente. Luego de ver la subasta, lo mejor es ir y desayunarse un buen plato de nigiris a uno de los muchos sitios ya abiertos en la cercanía. Recomendamos los que llevan atún toro en sus diferentes formas (oh-toro, ohu-toro o bien con diferentes estilos de cocción).

Se puede continuar el día yendo a Senso-ji (de dimensiones colosales) salvo si no se disfruta de las multitudes. En el camino que lleva a la entrada principal así como en los alrededores, hay lugares para comprar souvenirs muy interesantes. Muy cerca hay un Don Quijote, que es un supermercado de varios pisos donde uno puede encontrar casi de todo. Los Kitkats de té verde estaban de oferta y nos hicimos de una buena dotación. Luego fuimos a Shibuya, donde se encuentra el famoso cruce que resulta una verdadera locura, manadas de gente atravesando la calle en todas las direcciones, incluso en diagonal. Estando aquí se puede ver la zona que es la favorita para ir de compras. Omitir ir a Shibuya 109 si: a) no se busca únicamente ropa femenina, b) no se es talla S o XS y c) es día de ofertas.

Este día, reservamos para comer en Sukiyabashi Jiro Roponggi, el restaurante del hijo de Jiro Ono, Takashi. Estabamos muy emocionados por este sitio pues habíamos visto el documental “Jiro dreams with sushi”. Se nos preguntó si había algo que no comíamos y entonces el chef y su sous fueron trayendo las piezas de diferentes pescados y mariscos para que desfilaran ante nosotros de acorde a su inspiración mientras esperabamos ansiosos del otro lado del mostrador entre cada bocado. La experiencia fue arrolladora, cada nuevo plato era una delicia, el arroz era perfecto y la cantidad de wasabi y/o soya excelente. Tuvimos oportunidad de conversar un poco con el chef dado que habla algo de inglés y le preguntamos algunas cosas sobre lo que nos servía así que se animaba a decirnos algunas de cuenta propia. Es algo serio mientras trabaja lo cual le da un aire de solemnidad al momento que nos fascinó. Al final le pedimos una foto para guardar el momento y accedió encantado. Si Jiro sueña con sushi, ahora Takashi nos ha puesto a soñar con nuestros recuerdos de esa tarde.

De noche tuvimos la gran decepción del viaje: Joël Robuchon. Habíamos recibido un mensaje con la advertencia de que teníamos que ir de etiqueta e incluso compramos ropa adecuada para llegar y encontrar gente vestida muy distante de la elegancia. El lugar se antoja totalmente francés y presume de un pan de la casa hecho al día que no logra emocionar, el menú carece en lo absoluto de creatividad y armonía y el servicio es más lento que una conexión por modem antiguo. Estuvimos casi 4 horas en el sitio y hubo momentos en que estuvimos a punto de quedarnos dormidos. Sin duda el peor y más caro restaurante de nuestros viajes cuya relación calidad precio hace que le den a uno ganas de pedir un reembolso.

En nuestra última mañana, fuimos a desayunar a Tsukiji (sí, nos obsesionamos) y a Oriental Bazaar para hacernos de kilos de souvenirs de buen gusto y un precio asequible. Lo cierto es que lo más caro en nuestro viaje fueron los alimentos ya que nos decantamos por estrellas Michelin. Conviene acercarse a una tienda de tecnología pues tienen cosas interesantes.

Muchas cosas más sucedieron en Japón, todas ellas disfrutables, las dejamos en nuestra memoria para no contaminar las expectativas de quien va por primera vez.

Lo cierto es que en Japón hay que comer y se come bien, hay que comprar a buen precio y hay mucho, pero mucho que ver.

Atentamente,

Luis y Diana.





17 de diciembre de 2013

Sanja Matsuri es el principal festival anual del santuario de  Asakusa en Tokio y es una de las tres fiestas principales celebradas en lo que constituía la  antigua zona de Tokio, Edo, junto con el Sanno Matsuri del Santuario de Hie y el Kanda Matsuri del santuario de Kanda Myojin.
El primer día, se celebra la famosa gran procesión oficial y en el segundo día, Ujiko, los lugareños portan los mikoshi (altares portátiles) y desfilan alrededor del santuario.

El desfile de cerca de 100 mikoshi de 44 barrios aledaños se celebra el sábado y el porte de tres  grandes mikoshi del santuario principal se celebra el domingo.

Este es un evento colorido y bullicioso lleno de la energía de la shitamachi zona del «centro» tradicional de Tokio. Más de 1,5 millones de espectadores vienen a ver todos los años ya que este uno de los mayores festivales de Japón.





3 de octubre de 2013

El segundo domingo de marzo de cada año,  se celebra en el templo el Saito Goma-ku, el gran ritual del fuego al aire libre , frente a la Sala de Kito-den a los pies de la montaña.

Los fieles frotan sus cuerpos con palos llamados “nadegi”, que luego son arrojados a las llamas.

 

El punto culminante del evento es la caminata sobre los carbones candentes. Cuando el fuego se apaga, los “Yamabushi” (sacerdotes de la montaña) y también los espectadores que lo deseen caminan descalzos sobre las brasas, orando por la paz, la buena salud, la seguridad, y para alejar la mala suerte.

Las llamas se consideran purificadoras para las personas al quemar todas las impurezas.

El Monte Takao, a 599 metros de altura, es una montaña densamente arbolada en el oeste de Tokio, y recibió tres estrellas de la guía Michelin «Voyager Pratique Japon» en 2008 junto con el Monte Fuji, y ha sido considerada como una montaña sagrada desde el período Edo (1603-1867).

Acesos:  50 min desde la estación de Shinjuku a la estación de  Takaosanguchi en tren, línea Keio y  5-min a pie desde Takaosanguchi

 





7 de junio de 2013

De regreso del viaje a Japón, deseamos agradecer a Xavi Fernández Viajes y a su agente especializado en Japón (Christian), varias de sus recomendaciones y sugerencias, de entre las que destacamos:   El itinerario propuesto («Camino de Kumano») tanto por su contenido cultural (Miyajima, Koyasan, Kawayu Onsen o Takayama, entre algunas de los lugares visitados) como por el interés general de las zonas visitadas y los alojamientos escogidos (el onsen, sencillamente magnífico).

Ha sido un viaje muy completo, lleno de contrastes y magníficos paisajes.   El receptivo seleccionado cuyos grupos reducidos (10 personas en nuestro caso), propician un buen nivel de compañerismo y la compañia aérea Emirates para los vuelos. Ambos excelentes tanto en el trato como en el servicio.

Mención especial merece el guía del viaje. Impecable. De 10. Exquisito en todos los aspectos.   Una vez finalizado el tour, el hecho de alargar la estancia en Tokyo (recomendado insistentemente por Christian) para intentar conocer mejor esta gran e interesante ciudad fue también un acierto.

Y destacar el cambio de hotel New Otani del tour al magnifico y céntrico Palace Hotel, donde todo ha resultado simplemente perfecto, destacando si cabe, el cuidado confort i las vistas de sus habitaciones. Absolutamente espectacular.  

Finalmente dado nuestro escaso ingles la sugerencia de utilizar «asistentes de viaje» para facilitar los traslados y facturaciones realizadas fuera del grupo, fue otra recomendación !!!genial!!!.

Por todo ello recomendamos a quienes planeen viajar a Japón, tener en cuenta a Xavi Fernández Viajes (y a Christian), seguro que aciertan en vivir la experiencia de un viaje a Japón.

Muchísimas gracias y hasta muy pronto,

Alejandro y Rita

 

 





10 de enero de 2011

Hola Christian,
te envío lo que ha escrito Alberto sobre nuestro viaje a Japón, para que lo colguéis en vuestra web. Hace un montón que Lourdes me pidió que escribiéramos algo… Más vale tarde que nunca.
Este año toca Canadá. Ja parlarem.
Un saludo.

Nacho

Japón no es como te imaginas: es más. Está más lejos, es más grande, hay más gente, más cosas, más cosas que comprar y más aún, si cabe, que comer. Es todo tan más (más grande, más alto, más variado, más incomprensible) que al principio llega a saturar. La distancia, en kilómetros, en horas de vuelo y en todo, que separa Barcelona de Osaka es enorme y el salto es brusco. Una vez allí, enseguida entiendes a los japoneses que circulan como zombies por el Paseo de Gracia o la Gran Vía madrileña: probablemente acaban de llegar y aún están intentando asimilar las cosas tan raras que hacemos, decimos (más bien gritamos) y comemos los españoles. Dales un par de días, eso sí, y verás como veneran la tortilla de patatas. Dales también un par de días a estos dos españolitos en Osaka, e igualmente comprobarás cómo empiezan a sentirse cómodos con los delirantes problemas de comunicación (los japoneses todos hablan inglés: MITO) la apabullante cantidad de comida permanentemente disponible (la gastronomía japonesa es monótona: MITO) o a sentirse los únicos occidentales en cien kilómetros a la redonda.
Sólo hace falta superar ese primer shock para empezar a disfrutar de un país que expone abiertamente muchas de sus contradicciones. Arquitectura milenaria junto a construcciones hipermodernas, edificios exquisitos y minimalistas que conviven con abigarrados bazares donde todo es posible (o comprable, más bien) o delicados bocados compartiendo menú con mastodónticas piezas de carne rebozada. Y, sin embargo, todo parece ocupar el sitio correcto, realizar la función adecuada, contribuir a un mecanismo complicadísimo y exótico que uno sabe que nunca terminará de entender. Porque como extranjero todo lo que ves te parece compacto (pues todo es, al fin y al cabo, japonés) pero a la vez increíblemente variado, y gracias a unos trenes rápidos y eficientes como ninguno (la puntualidad de los trenes japoneses roza lo enfermizo: REALIDAD) uno pasa en pocas horas de los templos de Kyoto a un sofisticado hotel tradicional en la falda del monte Fuji,  de ahí al fabuloso abigarramiento de Tokio, y ya dentro de la megalópolis, del París alternativo y futurista de Omotesando a la fantasía Blade Runner de Akihabara, de la divertidísima utopía consumista de Odaiba a los icónicos neones de Ginza, y de un restaurante francés con 3 estrellas Michelín a los infinitos puestos de comida para llevar de cualquiera de los grandes almacenes que dominan la vida comercial tokiota. Por un lado, luces, música, rascacielos, muñequitos de colores, adolescentes que parecen sacados de un manga, fresquísimo sushi despachado a precios irrisorios, gigantescas boutiques de lujo, gente y más gente. Por otro, montañas, bosques, tranquilidad, tradiciones basadas en la calma, menús de decenas de platos, servidos (y posiblemente también cocinados) con estudiada coreografía, suelos de tatami y paredes de papel de arroz. Todo a golpe de tren bala: la majestuosidad de los templos de Kyoto, la enloquecida vida comercial de Osaka, la armonía (¡y la carne de ternera wagyu!) de Takayama y, por encima de todo, Tokio, con su interminable catálogo de todo y más, siempre más.


Alberto





 
 

Xavi Fernández Viatges S.L. - B63494546 - Licencia de Agencia de Viajes mayorista y minorista. GCMD-178 IATA 782838-1
Inscrita en el Registro Mercantil de Barcelona,Tomo 36556, Folio 200, Hoja 293597, Inscripción 1a