BLOG XFV

Entradas con la etiqueta ‘FESTIVAL AOMORI NEBUTA MATSURI’

17 de febrero de 2011

EL FESTIVAL AOMORI NEBUTA MATSURI

 

 

 

 

 

Al norte de la isla principal de Japón, Honshu, se encuentra la prefectura de Aomori-Ken. Su principal ciudad es Aomori, habitual última parada antes del salto a la isla de Hokkaido. Aquí, en esta ciudad que estéticamente no tiene nada de especial, se celebra uno de los festivales más multitudinarios de todo Japón: el espectacular y colorista Aomori Nebuta Matsuri. Del 2 al 7 de agosto esta ciudad aburrida se convierte en un hervidero de gente con ansias de fiesta, diversión y entrenemiento. Para la vista y para los oídos.

El Aomori Nebuta Matsuri es básicamente un desfile de carrozas de dimensiones enormes con un acompañamiento de bandas de música y comparsas (vestidos con el tradicional traje ‘haneto’ y con cascabeles por todas las partes del cuerpo) que bailan y cantan a su alrededor. Del 2 al 6 se desarrolla durante la noche, mientras que el último día tiene lugar durante la tarde, acabando con las carrozas en el agua y con unos fuegos artificiales.

 

Las carrozas (unas 24) están hechas de una plataforma de madera en su parte inferior, encima de la cual y mediante centenares de alambres envueltos de washi (un papel japonés) dan forma a toda una serie de figuras que representan en su mayoría, personajes y figuras del teatro kabuki, dioses, figuras mitológicas e históricas de la mitología china y japonesa y en los últimos años personajes famosos de la zona y de un popular drama televisvo de la NHK. Este conglomerado de alambre tiene en su interior centenares de bombillas y fluorescentes que iluminan la carroza convirtiéndola en una gigantesca y colorista lámpara de papel. Guerreros, Katanas, cascos, cabezas, armaduras, serpientes, leones, dragones, hachas, etc. son representaciones habituales para representar la escena. La imaginación es desbordante. La gama de colores es omnipresente. Estas carrozas tienen un tamaño de unos 9 metros de largo, 5 de ancho y 5 de alto y son arrastradas por miembros del grupo situados en la parte inferior de la carroza. Su peso está alrededor de las 4 o 5 toneladas y tardan un año en hacerlas. Las carrozas muestran algunas marcas comerciales que son los patrocinadores que sufragan parte de los gastos.

 

Las carrozas se exhiben y se guardan al mismo tiempo en unos ‘boxes’ montados especialmente para la ocasión y que los visitantes y curiosos pueden visitar durante los días del festival antes y después de su salida a la calle. Puedes fotografiarte con ellos y verlos con detalle. En esta zona hay un enorme y feo edificio piramidal que en su parte inferior alberga tiendas en las que se vende todo aquello que puedas imaginar relacionado con el festival. Tienen de todo. Sólo echo en falta una cosa: maquetas de las carrozas. Las he buscado pero no las he encontrado. Lo mejor de este lugar, además de un cantautor japonés al estilo Rafael que hace las delicias de los espectadores, es el constante murmullo de los vendedores diciendo ‘sumimasen’ y ‘Arigatou gozaimasu’. Vas andando por los pasillos y no hay ni un segundo de silencio. Es una metralla constante a los oídos. No se cansan nunca. Aunque no pase nadie por delante ellos siguen pronunciando esas palabras. Así se lo han enseñado. Son obedientes por naturaleza.

 

El Festival acoge a centenares de miles de visitantes y hay que buscarse un buen sitio en primera fila un par de horas antes. En muchas partes del recorrido (formado por cuatro calles formando un óvalo de unos 3 kilómetros de largo) hay estructuras y sillas reservadas previo pago para disfrutar más cómodamente del espectáculo (a partir de los 2.500 yenes). El desfile empieza a las 19:30 horas, con lo que desde la 6 de la tarde nos hemos atrincherado en unas jardineras que nos permiten estar cómodamente sentados y sin nadie delante. En primera fila. Aquí la gente es tan civilizada que nadie te va robar el sitio si te vas a dar una vuelta o vas a buscar algo de comer, ni se te van a poner delante de manera disimulada. Puedes acotar tu espacio con lo que quieras 3 horas antes y regresar 5 minutos antes del ‘show’ que nadie habrá ocupado tu lugar. Así es Japón. Apropiarse de algo ajeno no forma parte de su cultura. Cada rincón alrededor del recorrido está ocupado por puestos callejeros de todo tipo, souvenirs, bebidas y especialmente de comida: yakitori, fideos, sushi, tempura y todo tipo de pescados fritos. 15 minutos antes de que empieze el Fesival las carrozas y las comparsas van ocupando todos los rincones a lo largo del recorrido. No cabe ni un alfiler. Está a petar de gente. La expectación va en aumento. La gente está con ganas de que arranque el espectáculo.

 

A las 19:30 en punto empiezan a sonar los tambores de forma atronadora. Apoteósico. Los comparsas bailan al son de los taikos, algunos con un diámetro superior a los 2 metros y la gente se contagia de la diversión a una velocidad de tren bala. Tambores. Cascabeles. Flautas. Timbales de mano. Muchos se animan a bailar con los comparsas. La única condición es vestir el ‘haneto’ (que venden en las tiendas de souvenirs por unos 5.000 yenes). La letra hace algo así cómo ‘rassera, rassera, rase, rase, rassera’. Las carrozas iluminadas son de un colorido absolutamente mágico. De una belleza visual impactante. Los que arrastran las carrozas las manejan a su antojo. En sus manos parecen ligeras cómo el papel. Las hacen subir y bajar y en ocasiones las hacen girar sobre sí mismas. Los ‘ohhhs’ de la gente son constantes. Después de una hora decidimos movernos por el recorrido para disfrutar del espectáculo en otros puntos. El ambiente no decae vayas donde vayas. En una de los cuatro curvas que hay a lo largo del recorrido vemos más gente que en otros puntos.  Eso es porque al haber más espacio en la calle, los que llevan las carrozas pueden moverlas más libremente y hacer más malabarismos con ellas.  La fiesta del desfile dura unas 2 horas y pico y luego mientras las conducen hasta los ‘boxes’ la gente sigue de fiesta a su alrededor. Un constante hormigueo de gente va y viene en todas direcciones. No quieren que se acabe. Aunque mañana habrá más, lo que importa es el ahora. Después de comer algo nos vamos al hotel. Deben ser cerca de las 12 de la noche. Ha sido brutal. Ha merecido la pena venir hasta aquí para disfrutar del Aomori Nebuta Matsuri. No tengo ninguna duda de que algún día volveré. Y en diciembre del 2010 el nuevo shinkansen acercará aún más Aomori sin tener que cambiar a un tren local en Hachinoche. Unos 700 kilómetros en poco más de 3 horas desde Tokyo. Sayonara Aomori!





 
 

Xavi Fernández Viatges S.L. - B63494546 - Licencia de Agencia de Viajes mayorista y minorista. GCMD-178 IATA 782838-1
Inscrita en el Registro Mercantil de Barcelona,Tomo 36556, Folio 200, Hoja 293597, Inscripción 1a