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1 de julio de 2016
Hola Alicia
Vamos a intentar resumir un poco todas nuestras experiencias y emociones, que no son pocas.
Para comenzar pedimos un traje a medida y lo obtuvimos con el mejor género.
Llegamos a Australia con grandes expectativas, y todas se quedaron pequeñas comparadas con la realidad.
Nuestro primer destino fue Kangaroo Island, lugar imprescindible para visitar en Australia.
Fauna en estado salvaje en una isla de unos 4.400 Km2 y aproximadamente 4000 habitantes.
De la mano de nuestra guía en español Elsa , descubrimos Leones marinos, focas, koalas, wallabies, canguros, pelicanos , … pero se nos resistió el equidna.
Sin habla nos dejaron las Remarkable rocks.
Paseos por los bosques de eucaliptos, atardeceres en las playas de la isla con un buen té, chocolate y bizcocho.
Tuvimos mucho frio, agua, sol… pero el recuerdo es solo uno, IMPRESIONANTE.
Nos despedimos de la Isla y volamos a Melbourne.
Nos sorprendió que a pesar de la gran población que tiene, es una ciudad tranquila, que te acoge sin estresarte.
Tuvimos la suerte de llegar un miércoles, y así disfrutar del Night Market. En el mismo mercado de la ciudad hacen una fiesta con puestos de diferentes de comida (vietnamita, hindú, española, japonesa, mejicana…), bebida y conciertos en directo. La vuelta al hotel la hicimos a pie y pudimos disfrutar de la ciudad de noche, y las  vistas desde el otro lado del rio Yarra.
Imprescindible las vistas desde el piso 88 y casi 300 metros de altura de la torre Eureka, son espectaculares.
Viajamos hasta Philip Island para ver a los pingüinos azules regresando a la costa con la puesta de sol. Es un espectáculo que debe grabarse en la retina, ya que está prohibido hacer fotos y video para proteger la frágil vista de los pingüinos.
Al día siguiente  hicimos la Great Ocean Road, magnificas vistas del Océano hasta llegar a los 12 apóstoles.
Descubrimos que al comienzo de la Great Ocean Road existe un monumento en homenaje a los soldados de la Primera Guerra Mundial que a su regreso de la guerra, construyeron la carretera. El tiempo no nos quiso acompañar, el viento y la lluvia casi nos impidió bajar del autobús, pero por esa misma razón lo vimos en su estado más agresivo y las fotos quedaron espectaculares.
Sydney.
Quizás por sermás conocida a través de los medios, nos sorprendió menos que Melbourne.
Pudimos disfrutar del espectáculo de luces sobre el teatro de la Opera y la Bahía que se realizaba en esas noches. Toda una fiesta.
Desde el hotel  teníamos una vista privilegiada de la Bahía que nos permitía ver todas las noches los fuegos artificiales.
Hicimos una excursión para ver ballenas, y aunque al final se resistieron un poco conseguimos ver alguna, sorprendiéndonos con algún salto y pasando bastante cerca del barco. Merece la pena, lo pasamos estupendamente.
La mañana que hicimos recorrido por la ciudad también visitamos la famosa playa de Bondi, muy bonita aunque parece más pequeña que cuando se ve en televisión.
Otro día nos dirigimos a ver las Blue Mountains, muchos kilómetros de autobús y muchas horas de excursión que no nos permitió disfrutar mucho de las montañas.  Era una excursión contratada en español para poder apreciarlo todo al máximo. La guía que nos recogió en el hotel no hablaba español y los Ipod facilitados para explicación en castellano hablaba más de Sydney que de las montañas. Teníamos la comida incluida en un restaurante, pero aconsejamos mejor lo que hizo el resto del grupo, que se les proporcionó unos bocadillos y un mapa para hacer una ruta de senderismo por la zona. Ellos sí pudieron disfrutar la excursión.
Ayers Rocks.
Estuvimos dos noches, y nos supo a poco.
La noche que llegamos ya tuvimos el espectáculo de Field of Ligths en las cercanías del Uluru, con cena en el desierto y amenizada con el didgeridoo. La cena buenísima en al que pudimos saborear la rica carne de canguro, y vinos australianos. Sin duda , esto no se puede perder, y de ninguna manera se olvida ese campo de luces de colores a pesar de que nuestra cámara no nos permitió realizar alguna foto.
Al día siguiente, descubrimos el Uluru en todo su esplendor y magnificencia.  El atardecer…, precioso incluso nos permitió fotografiarlo con algo de lluvia y arco iris. No podemos pedir más, ¡si hasta brindamos con otro vino espumoso australiano y pan mojado en aceite y semillas de la zona!
Último día, madrugón! Nos vamos a ver amanecer en el Kata Tjuka . Las Olgas.
De nuevo preciosos cambios de luz, y a pesar que hay muchísima gente, todos respetamos el momento en gran silencio.
Cairns.
Llegamos de noche y marchamos de madrugada. No lo conocemos, eso sí, cenamos estupendamente en un local dónde, para no variar, los australianos hicieron gala de su amabilidad y paciencia con unos españoles que apenas nos hacemos entender en inglés.
Nos recogen  para hacer un crucero de dos noches y tres días de buceo en la barrera de coral.
Magnifica experiencia, y recomendable para todo el que quiera disfrutar el coral de cerca.
Íbamos 32 personas de buceo, más la tripulación. No se puede llevar mucho equipaje porque los camarotes son lo justo para la cama. Hay 8 baños en el buque. Pero se está a gusto, excepto para sentarse a comer que no hay sitio en la mesa parta todos.  Pero desde la cubierta superior se come estupendamente disfrutando las vistas.
Hicimos 11 inmersiones en total, incluidas dos nocturnas. En este crucero las inmersiones fueron muy sencillas, los corales muy bien conservados, mucha y variada fauna (tiburones arrecife, tortugas, morenas, napoleón, ….)
El material proporcionado es de muy buena calidad, los trajes son cortos, pero para los que sean frioleros como nosotros y quieran disfrutar de todas las inmersiones, aunque el agua estaba a 26º, es mejor llevar un traje largo. La comida servida a bordo está muy rica, y abundante.
No olvidéis la Biodramina.
Thala Beach.
¿Qué mejor sitio para eliminar nitrógeno, que hospedarse en plena jungla?
Relax garantizado, playas privadas, empleados del hotel encantadores, buena comida ….
Un día fuimos hasta Port Douglas, pensando que era otra cosa, no merece la pena. Aunque aprovechamos para darnos un baño en su playa con aviso de “Peligro cocodrilos”.
Hicimos una excursión de 11 horas en la que visitamos Rio Daintree, con un pequeño crucero de 30 minutos en el que pudimos ver algún cocodrilo y una pitón diamantina.
Luego nos dirigimos a Mossman Gorge, en el trayecto avisan de que se pueden cruzar casuarius…, y es cierto! Se nos cruzaron varios.
Al llegar  Mossman paseamos un poco por la zona viendo las cascadas y con explicación de un aborigen sobre alguna de sus costumbres. La zona es preciosa y digna de visitar.
Para nuestro gusto demasiado deprisa ya que no pudimos disfrutar del baño en la Garganta de Mossman ni de la tirolina.
En esta excursión teníamos comentarios en español vía GPS, que funcionaron muy bien hasta la comida, pero a partir de ahí,  todo lo de Mossman no hubo ninguna información en español.
En resumen, VIAJE ESPECTACULAR E INOVIDABLE .
La buena organización del viaje nos permitió disfrutar de todo y de cada instante sin preocupaciones.
Cesar y Rosa Maria

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