BLOG XFV
5 de agosto de 2014

Buenas Christian,

En primer lugar comentar que estamos muy satisfechos con los servicios prestados por Xavi Fernandez Viajes.

Es la primera vez que viajamos con una Agencia, ya que normalmente ambos somos de los que nos gusta viajar muchísimo, pero más a la aventura, reservando todos los vuelos, hoteles y transportes por nuestra cuenta después de revisar mil opciones y leer muchísimas opiniones. Sin embargo, siendo en este caso la Luna de Miel y dado que es algo único en la vida decidimos asegurar más mediante una Agencia. También nos ayudó en la decisión varios hechos:

-Como celebrábamos en un plazo de 8 días la boda en 2 países, la locura de la preparación de ambas bodas nos iba a dejar sin tiempo para preparar un viaje en condiciones y más aún siendo la Luna de Miel, era mejor confiar en alguien experto.

-La flexibilidad que nos ofrecisteis nos gustó mucho. No queríamos una agencia que tenga sus 10 paquetes armados a elegir y del que no se puede salir un centímetro. En vuestra agencia nos habéis permitido mucha flexibilidad incluso con unos vuelos muy complicados (saliendo desde Bilbao y finalizando en México), queriendo salirnos de los típicos tours organizados, pudiendo reservarnos restaurantes que quisiéramos, etc.

Las opiniones que hay en todos los foros sobre vosotros son siempre excelentes. No encontramos absolutamente nadie por mucho que buscamos que tenga quejas por un mal servicio.

Teniendo en cuenta todo esto, lo que esperábamos y lo que nos habéis dado, consideramos que la experiencia ha sido muy positiva… y no descartamos en un futuro a medio-largo plazo para algún viaje concreto (que ya tenemos en mente algunos destinos) volver a pedir vuestros servicios. Y por supuesto podéis contar con que os recomendaremos.

Japón es todo lo que se dice de él. Y lo que se dice, en resumen, es que es otro mundo. A veces nos daba la impresión de estar en una ciudad del futuro, incluso en otro planeta. Kyoto, a pesar de ser un lugar más tradicional, no defrauda. Si acaso abruma la cantidad de sitios que uno quiere visitar antes de dejarlo atrás. Hay que ser muy selectivo para no sentir que uno no ha visto suficiente.

Empezamos la selección con Kinkaku-ji, también conocido como Pabellón dorado. Los jardines que lo rodean son hermosos y la imagen de la construcción principal con ese dorado que deslumbra reflejándose sobre el agua, le ponen a uno los pies en las nubes. La vista es tan bella, que si consigues que te salga mal una foto aquí es que no tienes cámara. Aquí tuvimos nuestro primer encuentro con las máquinas expendedoras que se convertirían en el reto del viaje en busca de la bebida o el helado perfecto.

Esa noche empezamos la aventura culinaria en Kikunoi Honten, el lugar perfecto para tener la experiencia de “casa de té”. Una chica en kimono te recibe y será tu anfitriona por el resto de la velada. Tras invitarte a dejar atrás tu calzado, te conduce a una habitación privada con la mesa a nivel del suelo. Aquí recomendamos no tomar el menú más largo. Habiendo elegido el sake de la casa, la cena no empieza sino hasta que el cabeza de la mesa alza su chokko (vaso para sake) a la voz de “kampai”.

Para el segundo día, nos aventuramos a Nara, el lugar con la mayor cantidad de Patrimonios de la Humanidad de Japón. Tan pronto sales de la estación, te encuentras con la oficina de turismo, donde te dan un mapa en castellano y te señalan los puntos que más vale la pena ver e incluso en que orden es más conveniente. Resalta de Nara que hay una gran cantidad de ciervos sueltos en los jardines con los cuales te puedes hacer fotos, alimentarles e incluso acariciarles. Hay muchos sitios para ver y se puede ir andando y volver a la estación en autobus. El viaje continua con destino a Fushimi Inari Taisha, el lugar de los miles de toriis. Ascenso a la cima del monte Inari yendo por caminos de toriis no apta para quien no esté dispuesto a subir por dos horas.
Uno siente que no avanza, pero las vistas desde arriba, merecen el esfuerzo.

Nuestra recomendación para el tercer día es Nijo, un castillo del s. XVII con un terreno enorme que suele estar lleno de turistas, guías y escolares. No vale la pena tomar la audio guía, es ininteligible. La opción es pegarse a una de las excursiones en inglés o castellano y así te enteras de la historia del sitio y del uso de cada construcción. El interior del castillo es muy bonito aunque no se permite tomar fotos y hay que ir descalzo. Y para comer, Muto. Fusión japo-francesa impecable, desde la mantequilla hasta el postre es una explosión de sabores planeada para la perfección. El menú de degustación es delicioso y el precio es mejor aún para un restaurante con esa calidad (6.000 yen p/p máx.).

La puntualidad del Shinkansen (tren bala) es impresionante. Al grado que hemos llegado en punto de la hora de salida y la puerta se ha cerrado a nuestras espaldas. En Tokio, hay aun más máquinas expendedoras y la sensación de estar en Marte se multiplica. Hay una vida subterránea e interior en centros comerciales de 10 plantas, otra en la calle y luego están los puentes que conectan diferentes sitios de aspecto futurista rodeados de rascacielos y anuncios alucinantes. Aquí las sorpresas gastronómicas no se quedan atrás y empezamos el desfile con Narisawa, otra fusión franco-japonesa con un toque sustentable (tiene un premio por ello) y unos matices casi élficos. La especialidad es el Wagyu: rabadilla de carne marmoleada, marinada en puerro y barnizada en aceite de oliva con carbonizado en el exterior. Como pisar el cielo.

Una visita imprescindible, es el mercado de Tsukiji en el cual a muy temprana hora se llevan a cabo las subastas de los mejores atunes toro. Para ir, hace falta despertarse muy temprano ya que a las 4:00 am se reparten los chalecos para los visitantes y solo hay 120 espacios. Nosotros llegamos a las 4:05 y quedaban ya solo 10 chalecos que se acabaron tan solo 5 minutos después.  Hay que esperar hasta las 5:25 que pasa el primer turno, los que llegaron primero y luego pasa el turno de las 5:50. Es importante seguir a los guardias que nos marcan el camino y nos prohíben el paso a otros sitios. Recordar que la gente aquí se gana la vida y el ir y venir de vehículos de carga es muy apresurado y si no se está alerta, puede haber un accidente. Luego de ver la subasta, lo mejor es ir y desayunarse un buen plato de nigiris a uno de los muchos sitios ya abiertos en la cercanía. Recomendamos los que llevan atún toro en sus diferentes formas (oh-toro, ohu-toro o bien con diferentes estilos de cocción).

Se puede continuar el día yendo a Senso-ji (de dimensiones colosales) salvo si no se disfruta de las multitudes. En el camino que lleva a la entrada principal así como en los alrededores, hay lugares para comprar souvenirs muy interesantes. Muy cerca hay un Don Quijote, que es un supermercado de varios pisos donde uno puede encontrar casi de todo. Los Kitkats de té verde estaban de oferta y nos hicimos de una buena dotación. Luego fuimos a Shibuya, donde se encuentra el famoso cruce que resulta una verdadera locura, manadas de gente atravesando la calle en todas las direcciones, incluso en diagonal. Estando aquí se puede ver la zona que es la favorita para ir de compras. Omitir ir a Shibuya 109 si: a) no se busca únicamente ropa femenina, b) no se es talla S o XS y c) es día de ofertas.

Este día, reservamos para comer en Sukiyabashi Jiro Roponggi, el restaurante del hijo de Jiro Ono, Takashi. Estabamos muy emocionados por este sitio pues habíamos visto el documental “Jiro dreams with sushi”. Se nos preguntó si había algo que no comíamos y entonces el chef y su sous fueron trayendo las piezas de diferentes pescados y mariscos para que desfilaran ante nosotros de acorde a su inspiración mientras esperabamos ansiosos del otro lado del mostrador entre cada bocado. La experiencia fue arrolladora, cada nuevo plato era una delicia, el arroz era perfecto y la cantidad de wasabi y/o soya excelente. Tuvimos oportunidad de conversar un poco con el chef dado que habla algo de inglés y le preguntamos algunas cosas sobre lo que nos servía así que se animaba a decirnos algunas de cuenta propia. Es algo serio mientras trabaja lo cual le da un aire de solemnidad al momento que nos fascinó. Al final le pedimos una foto para guardar el momento y accedió encantado. Si Jiro sueña con sushi, ahora Takashi nos ha puesto a soñar con nuestros recuerdos de esa tarde.

De noche tuvimos la gran decepción del viaje: Joël Robuchon. Habíamos recibido un mensaje con la advertencia de que teníamos que ir de etiqueta e incluso compramos ropa adecuada para llegar y encontrar gente vestida muy distante de la elegancia. El lugar se antoja totalmente francés y presume de un pan de la casa hecho al día que no logra emocionar, el menú carece en lo absoluto de creatividad y armonía y el servicio es más lento que una conexión por modem antiguo. Estuvimos casi 4 horas en el sitio y hubo momentos en que estuvimos a punto de quedarnos dormidos. Sin duda el peor y más caro restaurante de nuestros viajes cuya relación calidad precio hace que le den a uno ganas de pedir un reembolso.

En nuestra última mañana, fuimos a desayunar a Tsukiji (sí, nos obsesionamos) y a Oriental Bazaar para hacernos de kilos de souvenirs de buen gusto y un precio asequible. Lo cierto es que lo más caro en nuestro viaje fueron los alimentos ya que nos decantamos por estrellas Michelin. Conviene acercarse a una tienda de tecnología pues tienen cosas interesantes.

Muchas cosas más sucedieron en Japón, todas ellas disfrutables, las dejamos en nuestra memoria para no contaminar las expectativas de quien va por primera vez.

Lo cierto es que en Japón hay que comer y se come bien, hay que comprar a buen precio y hay mucho, pero mucho que ver.

Atentamente,

Luis y Diana.

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Xavi Fernández Viatges S.L. - B63494546 - Licencia de Agencia de Viajes mayorista y minorista. GCMD-178 IATA 782838-1
Inscrita en el Registro Mercantil de Barcelona,Tomo 36556, Folio 200, Hoja 293597, Inscripción 1a