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24 de febrero de 2014

Este año una de las salidas de esquí que acompaña Xavi Fernández fue el pasado 24 de febrero y en esta ocasión Xavi tuvo la mala suerte de hacerse daño el primer dia, por lo que su crónica este año  , se la hemos pedido que la redacte  uno de los esquiadores asistentes: Manu .

A él le damos las gracias ya que con estas palabras se refleja lo bien que esquiaron, lo bien que se lo pasaron y el buen recuerdo que tienen de esta salida. Esperamos contar con él y el resto de integrantes el próximo año.

Esto es lo que ha escrito:

MONTEROSA, febrero 2014: EL GRAN DÍA HA LLEGADO
Viernes, 14 de febrero
El gran día ha llegado: este viernes me voy del despacho un poco antes que los demàs (je, je). He controlado las emociones hasta ahora, pero ahora ya puedo concentrarme en lo que realmente me apetece: esquí… fuera pista… amigos… Alpes… Uau!
En el Pastafiore de la T-1 empieza la juerga, sigue en el vuelo a Milán, cargadito de free-riders y luego en el transfer que nos conduce al destino. Desde las ventanas observamos nerviosos las cumbres nevadas teñidas de atardecer: pronto estaremos allí, deslizándonos, disfrutando. En total somos 19, muchos amigos, caras conocidas y nuevos colegas. Joan nos espera ya en Stafal (1818 m), cerca de Gressoney. A él no le importa ir en coche, pues aprovecha para detenerse antes y hacer algún descenso que otro en Courmayeur o lo que le coja de camino.
Nos instalamos en los apartamentos (tan nuevos, que no sé si alguno lo estrenamos nosotros) y Xavi ya nos ha organizado la cena, con comedor exclusivo para nosotros y presentación de los guías: Francesco y Nícolas (Gianca y Federico no han podido venir). No hace demasiado frio, por lo que las condiciones no son ideales, pero seguro que encuentran donde rallar. Los últimos partes de nieve han dado muchas precipitaciones en esta zona y debe ser cierto, pues los tejados presentan un grosor de por lo menos un metro de nieve: ¡impresionante! Todos ansiosos por entrar en acción.

Sábado, 15 de febrero
A las 7 diana, desayuno opíparo y todos puntualísimos nos reunimos, ahora sí, con todos los guías. Recogemos el material (arva, pala, sonda y mochila con correas, para los que no lo traían de casa), se distribuyen los grupos con cada guía y a ser los primeros en coger el remonte.
Subimos hasta el Passo Salati (2971 m). Aquí realizamos el primer descenso fuera pista. La nieve está francamente mal y parece más bien que los guías quieran ver hasta qué punto nos desenvolvemos en nieves difíciles antes de aventurarse por otros derroteros. Debemos pasar la prueba, pues acto seguido subimos al punto más alto del dominio, la Punta Indren (3275 m). Una diagonal interminable (el free-ride no existiría si no se hubieran inventado los flanqueos) nos acerca a lo más alta de la Valle Salza. Aquí la nieve sí está bien: guai. Ya hay trazas, pero podemos rallar de todas maneras. El descenso es muy bonito, con una buena pendiente al inicio. Al llegar abajo subimos, ya contentos, sunimos al Colle Bettaforca y realizamos el descenso fuera pista de Sant’Anna, que nos permite contemplar el descenso de Salza que acabamos de hacer, mientras disfrutamos con este otro.
Regresamos al Colle a comer en el restaurante de lo alto. Allí nos llega la mala noticia de que Xavi se ha hecho daño al quedarle un esquí enganchado en una piedra oculta. No sabemos si ha habido rotura.

En fin, nuestro grupo continúa la jornada volviendo a Punta Indren y en esta ocasión regresamos por las pendientes bajo el teleférico: buena nieve de nuevo y cerramos la jornada bajando por el famoso Moos Canyon, un cañón profundo, no excesivamente pendiente, pero donde conviene bajar con tiento, pues hay desniveles inesperados. Y sino, que pregunten a Xavi (no el Fernández). El balance del primer día es muy bueno.

Domingo, 16 de febrero
La nieve que se anunciaba ya está aquí. Nieva suave, poco frio y algo de niebla. Ya veremos qué da de sí el día. Lo podemos tomar como una inversión para el lunes, que sí que se anuncia bueno.
Subimos de nuevo a Punta Indren y descendemos por debajo del antiguo trazado del teleférico. Sigue nevando. La nieve está pesada y la visibilidad es mala. Pero algo se puede hacer. Bajamos hasta Alagna y repetimos el descenso, pues las condiciones no permiten demasiadas alternativas. En esta ocasión, cuando ya hemos pasado las ruinas de las casas donde se alojaban los buscadores de oro de antaño, en una pendiente pronunciada, una mujer finlandesa se hace daño en la rodilla. Nuestro guía se queda a ayudar al guía de la pareja y nuestro grupo de une al de Nícolas y con él seguimos hacia abajo, mientras Gianca llama al helicóptero para que rescaten a la infortunada. Mientras pasamos por el bonito pueblo abandonado (parece una postal navideña) de Wold oímos el helicóptero sobrevolando la zona. Sigue nevando.
Comemos en Alagna (Restaurante Unione, vale la pena). Allí se reúne con nosotros Gianca, concluida su ayuda a la accidentada. Con todo este lío, se ha hecho tarde y ya no nos da tiempo más que para subir a Passo Salati y regresar al apartamento. Y sigue nevando, la niebla se cierra. ¡A ver si mañana hay más suerte y podemos sacar rendimiento a la nevada de hoy!

Lunes, 17 de febrero
Parece que el viento anunciado no ha despertado todavía, así nos lo confirman en la oficina de los guías: ¡podemos volar en helicóptero! Un cielo azul profundo, radiante se abre paso entre las nubes, la nieve caída durante toda la noche nos hace guiños, seductora.
Nos reunimos en el Colle Bettaforca (2727 m). En grupos de cuatro, cada uno con su guía, nos da las instrucciones precisas para montar y desmontar del helicóptero. El zumbido inconfundible del artilugio empieza a hacerse audible, pero resulta difícil saber por dónde aparecerá, las enormes montañas rebotan el sonido. Todas las cámaras de fotos y móviles a punto… y la bestia roja aparece. Se posa con increíble precisión cerca de nosotros y el primer grupo se prepara para subir a sus entrañas y así llegar al Passo di Verra, a 3950 m. La adrenalina a tope. Sobrevolar estas montañas ya es una toda experiencia por sí sola.
Nos vamos reuniendo en el collado. Los guías nos dan las instrucciones para bajas por el glaciar y cómo utilizar el airbag: la seguridad ante todo. Y a disfrutar.
La nieve es excelente: unos 35-30 cm de nieve nueva. El paisaje es grandioso, espectacular, sobrecogedor. Los primeros giros agotan, se nota la falta de oxígeno, pero las sensaciones que suben por las piernas son electrificantes. Toda la piel de gallina. Llegamos a una pala amplia y segura donde nos permiten bajar a discreción: euforia. Estamos siendo protagonistas de uno de esos descensos espectaculares de filmación. Reunión y corto descanso. Las caras pagan. Proseguimos, una pendiente suave y otra pala de ensueño, pero estamos despiertos, todos los sentidos puestos en la experiencia. Estamos tocando el cielo: literalmente y figuradamente.
Paredes de hielo transparente, seracs y roca a un lado, al otro un decorado muy real de paraíso blanco hasta el lejano horizonte. Giro a giro, tramo a tramo, el disfrute continúa. El último tramo es más suave, toca remar, pero el paisaje merece la excursión. Llegamos hasta Saint-Jaques, han sido un descenso de unos 2500 m de desnivel: ¡espectacular! Reponemos fuerzas en una terraza, Fiori di Roccia, servido por unas camareras simpáticas, guapas y a la moda (¡ésto es Italia!). A cambio de la consumición nos acompaña el abuelo de las chicas (no es el de Heidi) hasta la base del remonte (3 minutos en coche o 40 minutos de remar: tú escoges).
El broche a la jornada lo pone otro fuera pista sensacional desde Colle Bettaforca. Toca remontar unos cuantos metros de desnivel a base de escalera, pero a cambio tenemos un par de palas impolutas que pedían ansiosas que les dejáramos nuestras huellas. Esta vertiente la llaman Zichichi (pronúnciese tsikiki con s sonora, como pizza).
Montse y Pere todavía se apuntaron a otro descenso, pero la mayoría optamos por duchita y al transfer, de vuelta a Milán, con una sonrisa en la cara y una vivencia excepcional en el interior. Y recuerda: you are what you ride!
Manu Llabrés

ESPERAMOS  TENER MAS COMENTARIOS Y FOTOS DEL RESTO DE LOS ASISTENTES

2 comentarios para “SALIDA MONTEROSA CON HELI ESQUI – CRÓNICA DE UN FREE RIDER”

  1. carlos de la fuente dice:

    Hola muy buenas, la verdad que da gusto contar con gente como vosotros que redacta de forma tan nítida las experiencias vividas, así aporto mis mas sinceras felicitaciones por la experiancia adquirida y el articulo propiamente dicho, me gustaría si fuera posible saber mas de como organizar este tipo de salidas , teléfonos de guias , alojamientos etc….muchas gracias y espero poder compartir con vosotros mas vivencias de esta índole ya sea aportando yo a vosotros y vosotros a mi.

  2. lespinos dice:

    Hola Carlos, si quieres que te organicemos una salida a Monterosa o cualquier otro destino de esquí envíanos a info@xfviajes.com tus datos mas teléfono para que Xavi te pueda llamar y comentar opciones.Un saludo y gracias por seguirnos!

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