BLOG XFV
17 de junio de 2013

Ia Orana Xavi

La verdad es que no tenemos suficientes palabras bonitas para describir lo que es Tahití y sus islas y el trato que habéis tenido con nosotros durante nuestra estancia en el paraíso.

Empezamos nuestro viaje desde Barcelona, cuando el día 23 de Abril, Sant Jordi, nos acercamos a verte para que nos facilitarais toda la documentación. Después de muchas llamadas para decidir que islas visitábamos, vuestros estupendos consejos sobre hoteles, excursiones, etc… decidimos visitar las islas más famosas del Archipiélago de la Sociedad: Tahití, Moorea, Huahine, Tahaa i Raiatea i Bora Bora. Cuando nos fuimos de la agencia, ya teníamos ganas de que llegara el día 14 de Mayo para emprender nuestro largo viaje.

Así que nos casamos y a los pocos días, empezamos nuestro trayecto hacia las islas más deseadas. El trayecto, todo hay que decirlo, fue muy largo aunque la ilusión por llegar nos lo hizo ameno.

A la llegada al aeropuerto de Papeete nos esperaban los corresponsales de XFV en Polinesia Francesa. Fueron muy atentos con nosotros y nos trasladaron al puerto, ya que teníamos que coger el ferry que nos llevaría a Moorea.

En Moorea estuvimos 3 noches en el Hotel Sofitel Moorea Ia Ora Beach Resort. La verdad es que el hotel es magnífico, con muy buenos servicios, los bungalows muy espaciosos y, sobretodo, la mejor playa de la isla (Temae). El primer día, y una vez recuperados del largo viaje, después de pasar un día de relax en el hotel, hicimos una excursión de interior en 4×4, durante la cual fuimos a visitar plantaciones de piñas, diferentes miradores para poder ver las dos bahías….

Al día siguiente contratamos una excursión náutica que consistió en visitar las bahías desde el mar, hacer snorkel en el pequeño jardín de coral de un pequeño motu, comer en el mismo motu y, por último, nadar entre rayas y algunos tiburones. La verdad es que la excursión fue muy entretenida y divertida. Por cierto, en el viaje de ida conocimos a otra pareja de recién casados que también viajaban a través de XFV y, sorpresa, estábamos en el mismo Hotel Sofitel Moorea!! La verdad es que en seguida hicimos muy buenas migas y, hablando, vimos que también coincidiríamos en la segunda isla, incluso en el mismo hotel. La verdad es que tenemos que darle las gracias a Xavi porque, aunque fuese una coincidencia, hemos hecho unos nuevos amigos!

La segunda isla que visitamos fue Huahine (3 noches). De inmediato que llegamos nos dimos cuenta que era muy diferente a Moorea. Claramente mucho menos turística y más salvaje. Nos vinieron a buscar al aeropuerto y nos llevaron a nuestro hotel, el Maitai Lapita Village. Nos recibieron con collares de flores y un zumo de piña. La atención fue muy buena y el hotel, prácticamente nuevo, tenía unas muy buenas instalaciones. Como en Moorea, los bungalows eran muy espaciosos y cómodos. En esta isla volvimos a recorrerla por el interior y por la laguna. Primero recorrimos el interior. Con nuestros nuevos amigos y compañeros de luna de miel, alquilamos un coche. Dimos la vuelta a toda la isla visitando las zonas más recomendadas. Una de las zonas más bonitas es la playa de Avea, con unas tonalidades de azules brutales. En esa misma zona encontramos un restaurante donde pudimos degustar un bufé de comida típica de la Polinesia. Al final de la tarde fuimos a ver la puesta de sol en una zona cercana al hotel y pudimos ver Raiatea, Tahaa y Bora Bora.

Al día siguiente contratamos la excursión de Poetania Cruises. Fue un espectáculo. A parte de los paisajes, los colores del mar, la variedad de peces, el coral……. lo más destacado fue la mujer que se encargaba de la excursión. Desprendía una vitalidad envidiable, nos explicó un montón de curiosidades de la isla, muchas leyendas que explicaban la forma de las montañas, el porqué del nombre de Huahine…… Una excursión que vale mucho la pena. Además, nos llevaron a comer a un motu y nos montaron las mesas y las sillas dentro del mar! Fue un día muy divertido.

Por cierto, el Maitai Lapita Village está muy cerca (5-10 minutos a pie) de la capital de Huahine, Fare. Las tres noches que estuvimos pudimos cenar muy barato porque había 4-5 roulottes en el pueblo. La comida estaba muy bien y era abundante. La experiencia fue buena porque nos mezclábamos con la gente de allí, además de compartir unas risas con nuestros compañeros de viaje.

Al día siguiente dejamos Huahine y nos dirigimos a la tercera isla, Tahaa donde también estuvimos tres noches. En este momento nos quedamos “solos” porque nos separamos de nuestros nuevos amigos. El aeropuerto se encuentra en Raiatea, con lo que nos vinieron a buscar en barca para llevarnos a la Pensión Fare Pea Iti. Nos llevamos una grata sorpresa al ver lo bien que estaba la pensión. Sólo tenía 4 bungalows y nosotros teníamos el que estaba justo a dos metros del agua.

El día que llegamos nos lo tomamos de relax. Nadamos en la piscina, cogimos las bicis y fuimos a la capital, Patio, que se encuentra a unos 2 Km de la pensión. Compramos algunas cosas en el súper y pudimos captar el ambiente de la isla. Todo el mundo era muy simpático y vimos que, al igual que Huahine, la isla era virgen y muy poco turística.

Al día siguiente alquilamos una scooter y dimos la vuelta a la isla. Las vistas de la laguna desde las zonas más elevadas son espectaculares. También visitamos una plantación familiar de vainilla en la cual se puede hacer una visita privada y sin pagar nada. Además, nos acercamos a ver la que dicen que es la playa más bonita de Tahaa, Joe Dassin, impresionante playa virgen y desierta.

El tercer día en la isla lo utilizamos para hacer una excursión por el mar. Contratamos al mismo capitán de la pensión (el que nos vino a buscar al aeropuerto) y nos llevó a hacer un tour por la isla, visitamos la laguna con algunas rayas y, sobretodo, nos llevó a visitar un jardín de coral alucinante. Se encuentra muy cerca del único hotel que hay en Tahaa, justo entre dos motus. La riqueza de color y de variedad de coral que vimos es de lo mejor que hemos vivido durante el viaje!!. Nos dio pan y los peces se volvieron locos comiendo de nuestras manos. Se podían contar a centenares los peces que nos rodeaban! Finalmente navegamos rodeando la isla de Tahaa y nos mostró los sitios más emblemáticos de la isla, incluso paramos en un motu precioso para relajarnos en la playa de arena blanca.

El último día en Tahaa volvió a ser de relax i por la tarde nos fuimos al aeropuerto. Nos dirigimos a la penúltima parada del viaje: Bora Bora.

El aeropuerto de Bora Bora se encuentra en un motu con lo que te vienen a buscar en barca. El mismo hotel tiene un estante en el aeropuerto y ya te están esperando cuando el avión ha aterrizado. En Bora Bora estuvimos 4 noches alojados en el Sofitel Bora Bora Private Island. Un hotel muy pequeño pero muy bonito y con el encanto de estar en una isla privada.

Eso sí, en el momento que queríamos ir a la isla principal, sólo teníamos que avisar a recepción y en 5 minutos teníamos una barca que nos llevaba al Sofitel Marara. Estábamos alojados en un overwater bungalow y la verdad es que era muy grande y las vistas a Bora Bora eran espectaculares. Para seguir con la misma mecánica de las otras islas, hicimos una excursión náutica y una de interior. La que nos gustó más, evidentemente, fue la náutica. La contratamos con la empresa recomendado por Xavi y la verdad es que valió la pena. Primero nos llevó a visitar un jardín de coral que se encontraba muy cerca de la barrera. No era tan rico como el de Tahaa pero igualmente espectacular. La segunda parada fue en la parte posterior de un motu. Nos dijo que era una zona donde normalmente se ven dos tipos de rayas, las más comunes y que ya habíamos visto en Moorea y Tahaa (stingray), y las que tienen topos en la parte superior y 5 aguijones en la cola (spotted eagle ray). Nos dejamos llevar por una leve corriente en una zona de aguas transparentes, con unos 10 metros de profundidad y de repente encontramos una familia de 7-8 spotted eagle rays nadando en harmonía. Nos quedamos de piedra viendo tal espectáculo de la naturaleza!

La última parada de la excursión fue ir al acuárium (natural, evidentemente). Una zona de aguas extremadamente transparentes y con una riqueza impresionante de peces. Los había de todos los tipos y colores. Como en Tahaa, nos dieron pan y pudimos volver a experimentar el picoteo de los peces en nuestras manos. Es increíble la paz y tranquilidad que te transmite el observar la riqueza del mar.

El segundo día contratamos la excursión de interior con Tupuna Safari 4×4. Te vienen a recoger en el hotel y haces la vuelta a la isla en unas 3 horas. Eso sí, lo más espectacular es que te adentras por los caminos que los americanos construyeron durante la Segunda Guerra Mundial. De esta manera pudimos subir a algunas de las montañas que forman la isla y así poder ver unas vistas magníficas de la laguna de Bora Bora. Aquí pudimos hacer unas de las fotografías más bonitas del viaje.

Una de las ventajas del hotel Sofitel Bora-Bora Private Island es que en la parte de atrás del islote hay un jardín de coral muy bonito. Es bastante fácil llegar en kayak o incluso nadando con el equipo de snorkel. Eso sí, no es difícil que durante el trayecto te puedas encontrar algunas rayas e incluso algún pequeño tiburón de punta negra.

La última escala del viaje fue Papeete (capital de Tahití). Sólo estuvimos unas horas, básicamente para pasar la noche. Eso sí, tuvimos tiempo suficiente como para ir a cenar a las roulottes. Una cena diferente a la mayoría de las que tuvimos. Muy barato y amenizado por un grupo de gente mayor de la isla que tocaba y cantaba música tradicional.

Con mucha pena dejamos la Polinesia Francesa después de unos 15 días maravillosos. Sin duda, el mejor viaje de nuestras vidas. Sólo deciros que hemos vuelto con una carpeta de 25 GB de fotografías y videos, realmente todo increíble.

Muchas gracias Xavi, por hacerlo todo tan fácil, y por proporcionarnos la tranquilidad necesaria para no tener que preocuparnos por nada y poder disfrutar al máximo nuestro viaje.

Ingrid i Pere

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