Archivo de la categoría ‘JAPON’

PROMOCION TURISTICA TOKIO – ACTO DE PRESENTACION

Viernes, 3 de Febrero de 2012

Xavi Fernandez Viajes, representada por Christian Bosch (nuestro especialista en japon), asistió el pasado martes 31 de enero al evento “Promoción Turística de Tokio 2012” organizado por la Oficina de Promoción Turística en Madrid y el Tokio Metropolitan Goverment, celebrado en la ciudad de Barcelona. El acto (suspendido el año pasado por el terremoto que golpeo Japón) es una plataforma para difundir los encantos de la ciudad de Tokyo y atraer al turista español.

El acto contó con la presencia de numerosos promotores japoneses con los que tuvimos una serie de conversaciones de cara a enfocar las relaciones presentes y futuras. Empezamos con el seminario ‘Un vistazo al auténtico Tokio’, profundizando en el conocimiento de la fabulosa metrópolis de Tokyo. Tokyo es todo: artes escénicas, gastronomía a cualquier nivel, los diferentes oasis urbanos, las artes marciales, la más alta tecnología, los museos, las zonas comerciales y también las diferentes opciones de visita que nos ofrece, entre ellas dos muy desconocidas por el gran público como son las islas de Tokyo: las cercanas izu y las subtropicales (sí, subtropicales) islas Ogasawara, a más de 1.000 kilómetros de Tokyo. A continuación, hablamos con numerosos proveedores como Nippon Express, con el hotel Mandarin Oriental, con la Tokyo Metropolitan Hotel Ryokan Association, con Candeo Hotels, Finair, Air France KLM, Japan Airlines, el Hotel Mercure Tokyo Ginza, la Japan Ryokan and Hotel Association tokyo Branc y los demás proveedores allí presentes. Fueron más de 2 horas de intercambios y de conversaciones entre todos nosotros.

Al acabar el Workshop tuvieron lugar los discursos oficiales y la presentación de los diferentes promotores que formaban parte del acto. Después vino un espectáculo de tambores japoneses (los famosos taiko) que me recordo (a un nivel visual y sonoro inferior) al sonido del Akita Kanto, del Aomori Nebuta o del Tenjin Matsuri Festival en Osaka. Tambores acompañados del ‘sore, sore…’ (que se podría traducir como ‘vamos, vamos…’). Después vino la cena que cómo no podía ser de otra manera, era de especialidades japonesas (aunque había alguna tapa española) y fue servida por el restaurante Yashima, el favorito de los japoneses en Barcelona. Los nigiris eran fabulosos. Especialmente el de maguro.

El último acto del evento fue el sorteo de diferentes regalos (que desgraciadamente no nos tocaron) que habían sido entregados por los mismos proveedores y en el que se vio la generosidad de todos ellos. El último regalo de la noche fueron un billete de ida y vuelta a Japón con 3 noches en el hotel Mandarin Oriental. Ahí es nada. Os dejamos con unas fotos que tomamos durante esas horas.

Sayonara.


10.000 billetes de avión gratis para Japón

Lunes, 12 de Diciembre de 2011

 Recientemente, algunos medios de comunicación han publicado la noticia de que “Japón ofrece 10.000 vuelos gratis a los extranjeros”, creándose un revuelo considerable. Sin embargo, esta iniciativa que se llevaría a cabo a partir de abril 2012 sigue siendo objeto de estudio para su ejecución con presupuesto público y es en este momento está pendiente de aprobación.

Si la iniciativa se confirma y se inicia la promoción, la Agencia de Turismo de Japón anunciará oficialmente los detalles en su web, y nosotros , informaremos sobre esta en la mayor brevedad.

Advertencia: Se han recibido informes de que en algunos países se podrían estar llevando a cabo actos fraudulentos en relación con esta noticia. El gobierno japonés no se ha comprometido a ofrecer billetes de avión gratuitos a Japón a nadie. Por favor, tenga cuidado ante este tipo de fraudes.


NORMALIDAD EN JAPON: VISITEMOSLO !

Viernes, 7 de Octubre de 2011

El Gobierno japonés considera el turismo “indispensable para revitalizar el país” 
Tras el terremoto y el tsunami el turismo receptor se resintió de manera significativa  
 
El primer ministro de Japón, Yoshihiko Noda, señaló que “el turismo tiene un papel importante e indispensable a la hora de revitalizar el país”, tras reunirse con el secretario general de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Taleb Rifai, y el presidente y director general del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (CMVT), David Scowsill.
Rifai exhortó a la comunidad internacional a que “se mantenga el apoyo al sector turístico de Japón”. “Los turistas no encuentran ninguna dificultad ni en el alojamiento, ni en el transporte ni en ningún otro elemento de sus viajes”, explicó el secretario general de la OMT.

“Es esencial que transmitamos el mensaje de que la situación ha vuelto a la normalidad en la mayor parte de las zonas afectadas por el terremoto de marzo”, añadió.

El presidente del CMTV, David Scowsill, destacó que “el sector está trabajando arduamente para impulsar la recuperación y volverá a situarse en niveles normales en 2012”, tras señalar que después del terremoto y del tsunami que azotaron a Japón en marzo de 2011, tanto el turismo receptor como el emisor se resintieron de manera significativa.


Takao-san Hiwatari Matsuri (Festival del Monte Takao)

Martes, 27 de Septiembre de 2011

Takao-san Hiwatari Matsuri (Festival del Monte Takao)
Desde las 13:00h del 11 de Marzo de 2012 (se celebra anualmente el segundo domingo de marzo)
Plaza de Jidosha Kito-den, Templo de  Yakuo-in en el monte Takao
5 minutos a pie desde la estación de  Takaosanguchi , línea Keio.

En el ritual de “caminar sobre el fuego” se queman los deseos que la gente ha escrito en pequeñas tablillas de madera. Cuando el fuego se extingue los   yamabushi (monjes ascetas) caminan sobre los carbones candentes . El fuego y el ritual constituyen un espectáculo increible. Los visitantes tambiñen pueden participar en la ceremonia y caminar sobre el fuego (cuidado con las chispas que saltan)


EL FESTIVAL AKITA KANTO MATSURI – JAPON

Martes, 29 de Marzo de 2011

EL FESTIVAL AKITA KANTO MATSURI (3 DE AGOSTO DE 2010)

La ciudad de Akita se encuentra a unas 4 horas en tren bala de Tokio y debe gran parte de su fama al Akita Kanto Matsuri, un festival que se celebra cada año del 3 al 6 de agosto. Junto con el Aomori Nebuta y el Sendai Tanabata forma parte de los 3 grandes festivales de la región de Tohoku y viene celebrándose desde principios del siglo XIX para pedir que las cosechas del próximo año sean buenas y abundantes  (principalmente de arroz, motor económico de la región). Akita también es conocida por ser la cuna de las Akita bijin, las mujeres con la piel más blanca de Japón, de caras redondeadas y voz alta, lo que las convierte en las más bellas y deseadas por los japoneses. La verdad es que no me ha parecido ver a ninguna bijin durante mi estancia en Akita, aunque tampoco me he fijado mucho.

Cogimos el Shinkansen Komachi 15 de las 12:38 en Sendai (donde pasamos la noche y comimos la especialidad de la ciudad: lengua de vaca), llegando a Akita a las 15:02. El tren va a tope y si no llegamos a coger los billetes el día que llegamos a Japón nos quedamos sin asiento. Destacar que partir de Morioka el tren bala se adentra en un paisaje montañoso efectuando un recorrido muy sinuoso para tratarse de un shinkansen. En Akita, la sensación de bochorno es mínima y se puede ir tranquilamente en manga corta y no sudar en todo el día, una novedad en las casi dos semanas que llevamos por Japón. Ya tocaba una noche fresca. La ración diaria de Pocari Sweat será muy inferior a la de cualquier otro día. Cogemos un taxi al hotel E-Akita. Dejamos las maletas y nos vamos a comer algo. El hotel está a 200 metros de donde se celebra el festival. En el extremo de la avenida y cruzando un puente encontramos una serie de puestos callejeros en los que venden comida. Son más de las cuatro de la tarde y estamos hambrientos. Unos fideos y unos yakitori son nuestra elección, junto con una cerveza Asahi. Antes de salir vemos un punto de información del festival. Nadie de los de allí habla ni jota de inglés. Me compro una guía visual del festival por 300 yenes y me regalan un póster del festival (perfecto para colgarlo en Xavi Fernández Viajes). No llegará a colgarse en ningún sitio ya que después de ir con él con sumo cuidado durante los siguientes 9 días, se nos quedará el último día olvidado en el taxi del hotel a la estación de Tokyo. Mala suerte. Conociendo a los japoneses, seguro que lo guardan en algún sitio esperando que vaya a recogerlo. El día que volvamos a Tokio lo averiguaremos.

Más de 1 millón largo de personas acuden cada año a presenciar las impresionantes habilidades de los participantes con los famosos ‘kantos’. Y digo impresionantes cómo podría decir alucinantes, extraordinarias, sensacionales, etc… Cualquier adjetivo se quedará corto para describir las virguerías que uno puede presenciar a menos de un metro de nuestros ojos desorbitados ante el espectáculo que uno tiene enfrente. Vayamos por partes. Un kanto es una rama vertical de bambú a la que se le atan horizontalmente otras ramas de bambú más pequeñas, en las que se cuelgan los típicos farolillos japoneses (lámparas de 3 formatos diferentes según el tamaño del kanto) llevando dentro una vela encendida. Es una espiga de trigo en formato gigante. Hay cuatro medidas diferentes de kanto y dependiendo de la edad y de las habilidades de cado uno, se usa una u otra. Los más pequeños (niños de unos 8 años) levantan los kantos Yowaka, formados por unas 24 linternas y de unos 5 kilos de peso. Los adultos levantan el kanto owaka, que lleva 46 lámparas y de unas dimensiones brutales: 12 metros de alto (como mínimo) y unos 50 kilos de peso. Y digo como mínimo porque lo normal es que les añadan una o varias extensiones de más o menos 1 metro, llevando al kanto a dimensiones de otro planeta: 18 metros y 60 kilos de peso. Una barbaridad. Hay que verlo para creerlo.

Hacia las 17:30 de la tarde vamos a coger sitio. La mayor parte del recorrido ya está reservado: sillas, cinta adhesiva, toallas, plásticos, mantas, etc. Cualquier cosa sirve para marcar un espacio. La gente local viene muy preparada. Se nota que la experiencia es un grado. Los dos finales de la avenida son los mejores sitios pero están a tope. Andamos un poco por la avenida y conseguimos un hueco en la primera fila, justo delante donde la policía local tiene montada la base de operaciones. Unos ‘frikis’ de cuidado. A la hora de cuadrarse y hacer el saludo, hay tal descoordinación que nos partimos de risa. Cogemos las toallas que llevamos en la mochila y las usamos de cojín para amortiguar la dureza de las baldosas de la calle. A las 18:15 cortan el tránsito y empiezan a aparecer vehículos con sillas y bancos. En 15 minutos han colocado una hilera de sillas delante de las gradas de la mediana que separa los dos lados donde se celebra el festival y también bancos en todos los cruces de la avenida. La coordinación es perfecta. A las 18:45 abren el acceso a las gradas y un enjambre de japoneses  toma sitio. En 10 minutos está todo ocupado. Una invasión pacífica ha tomado el centro de Akita. Hacia las 19:00 se empiezan a oír tambores por los alrededores. Van apareciendo las formaciones llevando horizontalmente los diferentes kantos. Les acompaña una mini furgoneta con un enorme tambor y las comparsas con las flautas. El ambiente se va caldeando y la noche ya ha caído. Faltan menos de 5 minutos para que de comienzo el festival. La expectación es máxima.

Las diferentes agrupaciones visten de manera igual: yukata, pantalón corto, calcetines blancos y hachimaki (banda) en la cabeza. Sólo se diferencian entre ellas por ser de distintos colores y llevar diferenes emblemas. A las 19:30 horas suena un silbato y absolutamente todas las formaciones levantan los kantos a la vez. ¡Uaaau! Los tambores y las flautas suenan a todo volumen. La escena es absolutamente mágica y la música hipnotizadora. Im-pre-sio-nan-te. Más de 250 kantos y cerca de 10.000 lámparas iluminan la calle. Es una imagen inolvidable. Absolutamente sobrecogedora, incluso mágica. Nuestros ojos van de izquierda a derecha y de arriba abajo. Vaya espectáculo. La gente canta algo así cómo ‘dokkoisho, dokkoisho’ y los miembros de cada equipo se apoyan dándose instrucciones y ánimos. El balanceo de los kantos y sus luces dibujadas en el cielo hacen el resto. Que maravilla.

Hay cuatro técnicas diferentes de sostener el kanto: con la palma de la mano, con la cadera, con el hombro y con la frente. Para mí la más complicada es la de la cadera. Los más expertos se pasan el kanto de una parte del cuerpo a otra con una facilidad asombrosa. Cada pocos minutos el kanto pasa de un miembro a otro, sin que toque el suelo. Los tambores y las flautas suenan sin descanso. La música fluye sola. La banda sonora que acompaña el espectáculo es pegadiza. Te hace vibrar. Las caras de asombro de los asistentes a lo largo de la calle son lo normal, incluyendo las nuestras, desde luego. Aproximadamente cada 25 minutos suena el silbato y hay un breve descanso. Las formaciones avanzan, permitiendo ver a otras agrupaciones sin moverte del sitio. De vez en cuando se ve caer algún kanto, que a su vez puede provocar la caída de otros kantos. Caen en la calle donde están los participantes o encima del público. El único peligro es que la cera del interior de los farolillos te caiga encima y te queme.

Ver a estos tíos (y también a los niños) hacer malabarismos con semejante objeto es sencillamente alucinante. No tengo palabras para describir lo que estoy viendo (y viviendo). Para hacerlo más complicado utilizan dos recursos ‘extras’: el primero sería que añaden unas extensiones tubulares de más o menos un metro de longitud, que colocan en la parte inferior para darle más altura al kanto (llegando a poner, de uno en uno, hasta 4 tubos, sin que el kanto toque el suelo) y provocando que el inmenso kanto se curve estratosfericamente. Yo diría que se van hasta los 18 metros de altura y con una curvatura que ya querría para sí un arquero profesional. El kanto llega a rozar el cielo. El otro recurso para hacer más difícil lo imposible, es que algunos de los participantes son capaces de al mismo tiempo que aguantan el kanto, tener en una mano un paraguas abierto que hacen girar y en la otra mano, un abanico que también mueven a su aire. La técnica y el dominio de estos tíos con el kanto es de otro planeta. ¿Cómo puede uno aguantar un palo de 50 o 60 kilos medio curvado con la cadera? Si no lo ves, no te lo crees. Y además moviéndote en pequeños pasos en ambas direcciones para poder equilibrarlo ya que lógicamente el kanto no permanece inmóvil. Y sin poder usar las manos. Brutal. Estos tíos son unos superhéroes, yo los llamaría los kantoman.

Después del tercer silbato se acaba la exhibición y se invita a los todos los alucinados espectadores a intentar emular las habilidades de los kantoman. Han sido 90 minutos impresionantes. Nos mezclamos con la gente y con las diferente agrupaciones. Nos regalan un par de cervezas y nos animan a probar suerte con un kanto de los grandes. Me quito la mochila y la cámara de fotos. Agarro el kanto con las dos manos e intento levantarlo del suelo con las dos manos. Apenas se levanta unos centímetros. Es imposible. Uno de los participantes me ayuda a sostenerlo y lo alzamos un poco más. Lo vamos equilibrando (más él que yo, por supuesto) y al cabo de un minuto lo dejamos en el suelo. Estoy sudando a lo bestia. Absolutamente empapado. Le doy un larguísimo sorbo a la cerveza. Me agradecen haberlo intentado y yo se lo agradezco a ellos por dejarme probar. Nos hacemos unas fotos y nos despedimos con unas cuantas reverencias. Seguimos entre el gentío y un poco más adelante vuelven a proponerme otro kanto. Les digo que el grande no y me dejan uno de los intermedios. Lo agarro con las dos manos y tiro hacia arriba. Aunque pesa mucho, puedo sostenerlo yo solo, a la vez que intento estabilizarlo. Aguanto hasta que me pesan los brazos y lo dejo en el suelo. Me felicitan por ello. Nuevamente intercambio de fotografías y de reverencias. Estoy cansadísimo. Y a la vez contentísimo. Ha sido una experiencia brutal. A los 15 minutos suena el silbato y se acaba (por hoy) el Akita Kanto Matsuri. Recogen todos los kantos y desaparecen a paso ligero hacia las calles adyacentes. Vemos cómo van desmontando los kantos y cómo los cargan en unas furgonetas. En menos de un cuarto de hora se ha evaporado todo como por arte de magia. Han aparecido los camiones y han recogido las sillas y bancos.

Son las 9 de la noche. Cerca del hotel hay unos puestos callejeros con unos yakitori de lo más apetecible. Compramos un par para cada uno junto con unas bebidas. Nos lo comemos en la calle, enfrente del hotel donde hay un pequeño grupo con un kanto. Cada agrupación (como sucede en el Aomori Nebuta Matsuri) está patrocinado por una empresa o establecimiento y una vez acaban las actuaciones principales, suelen dirigirse a hacer una exhibición donde está el mecenas. Hacia las 10 de la noche nos vamos a la cama. En nuestro oídos aún resuena la música que acompaña a los kantos. Mañana hay que madrugar para ir a ver una de las razones de este segundo viaje a Japón: el Aomori Nebuta Matsuri. Será difícil, muy difícil superar la experiencia de hoy. Veremos. ¡Sayonara!


DESASTRE EN JAPON

Martes, 15 de Marzo de 2011

Solo unas lineas para solidarizarnos con los habitantes de Japon. Un destino que vendemos con mucho entusiamo y que de verdad nos encoje el corazon ver las imagenes de tanta desgracia.

Desde aqui nuestro apoyo a nuestro corresponsal, su familia, y amigos que tenemos y decirles que por nuestra parte ,en el momento que podamos enviar de nuevo viajeros hacia Japon, lo haremos encantados sabiendo ademas que sera una manera de  ayudar a levantar ese pais.

MUCHOS ANIMOS PARA TODOS LOS HABITANTES DE JAPON


EL FESTIVAL AOMORI NEBUTA MATSURI (MIÉRCOLES 4 DE AGOSTO DE 2010)

Jueves, 17 de Febrero de 2011

EL FESTIVAL AOMORI NEBUTA MATSURI

 

 

 

 

 

Al norte de la isla principal de Japón, Honshu, se encuentra la prefectura de Aomori-Ken. Su principal ciudad es Aomori, habitual última parada antes del salto a la isla de Hokkaido. Aquí, en esta ciudad que estéticamente no tiene nada de especial, se celebra uno de los festivales más multitudinarios de todo Japón: el espectacular y colorista Aomori Nebuta Matsuri. Del 2 al 7 de agosto esta ciudad aburrida se convierte en un hervidero de gente con ansias de fiesta, diversión y entrenemiento. Para la vista y para los oídos.

El Aomori Nebuta Matsuri es básicamente un desfile de carrozas de dimensiones enormes con un acompañamiento de bandas de música y comparsas (vestidos con el tradicional traje ‘haneto’ y con cascabeles por todas las partes del cuerpo) que bailan y cantan a su alrededor. Del 2 al 6 se desarrolla durante la noche, mientras que el último día tiene lugar durante la tarde, acabando con las carrozas en el agua y con unos fuegos artificiales.

 

Las carrozas (unas 24) están hechas de una plataforma de madera en su parte inferior, encima de la cual y mediante centenares de alambres envueltos de washi (un papel japonés) dan forma a toda una serie de figuras que representan en su mayoría, personajes y figuras del teatro kabuki, dioses, figuras mitológicas e históricas de la mitología china y japonesa y en los últimos años personajes famosos de la zona y de un popular drama televisvo de la NHK. Este conglomerado de alambre tiene en su interior centenares de bombillas y fluorescentes que iluminan la carroza convirtiéndola en una gigantesca y colorista lámpara de papel. Guerreros, Katanas, cascos, cabezas, armaduras, serpientes, leones, dragones, hachas, etc. son representaciones habituales para representar la escena. La imaginación es desbordante. La gama de colores es omnipresente. Estas carrozas tienen un tamaño de unos 9 metros de largo, 5 de ancho y 5 de alto y son arrastradas por miembros del grupo situados en la parte inferior de la carroza. Su peso está alrededor de las 4 o 5 toneladas y tardan un año en hacerlas. Las carrozas muestran algunas marcas comerciales que son los patrocinadores que sufragan parte de los gastos.

 

Las carrozas se exhiben y se guardan al mismo tiempo en unos ‘boxes’ montados especialmente para la ocasión y que los visitantes y curiosos pueden visitar durante los días del festival antes y después de su salida a la calle. Puedes fotografiarte con ellos y verlos con detalle. En esta zona hay un enorme y feo edificio piramidal que en su parte inferior alberga tiendas en las que se vende todo aquello que puedas imaginar relacionado con el festival. Tienen de todo. Sólo echo en falta una cosa: maquetas de las carrozas. Las he buscado pero no las he encontrado. Lo mejor de este lugar, además de un cantautor japonés al estilo Rafael que hace las delicias de los espectadores, es el constante murmullo de los vendedores diciendo ‘sumimasen’ y ‘Arigatou gozaimasu’. Vas andando por los pasillos y no hay ni un segundo de silencio. Es una metralla constante a los oídos. No se cansan nunca. Aunque no pase nadie por delante ellos siguen pronunciando esas palabras. Así se lo han enseñado. Son obedientes por naturaleza.

 

El Festival acoge a centenares de miles de visitantes y hay que buscarse un buen sitio en primera fila un par de horas antes. En muchas partes del recorrido (formado por cuatro calles formando un óvalo de unos 3 kilómetros de largo) hay estructuras y sillas reservadas previo pago para disfrutar más cómodamente del espectáculo (a partir de los 2.500 yenes). El desfile empieza a las 19:30 horas, con lo que desde la 6 de la tarde nos hemos atrincherado en unas jardineras que nos permiten estar cómodamente sentados y sin nadie delante. En primera fila. Aquí la gente es tan civilizada que nadie te va robar el sitio si te vas a dar una vuelta o vas a buscar algo de comer, ni se te van a poner delante de manera disimulada. Puedes acotar tu espacio con lo que quieras 3 horas antes y regresar 5 minutos antes del ‘show’ que nadie habrá ocupado tu lugar. Así es Japón. Apropiarse de algo ajeno no forma parte de su cultura. Cada rincón alrededor del recorrido está ocupado por puestos callejeros de todo tipo, souvenirs, bebidas y especialmente de comida: yakitori, fideos, sushi, tempura y todo tipo de pescados fritos. 15 minutos antes de que empieze el Fesival las carrozas y las comparsas van ocupando todos los rincones a lo largo del recorrido. No cabe ni un alfiler. Está a petar de gente. La expectación va en aumento. La gente está con ganas de que arranque el espectáculo.

 

A las 19:30 en punto empiezan a sonar los tambores de forma atronadora. Apoteósico. Los comparsas bailan al son de los taikos, algunos con un diámetro superior a los 2 metros y la gente se contagia de la diversión a una velocidad de tren bala. Tambores. Cascabeles. Flautas. Timbales de mano. Muchos se animan a bailar con los comparsas. La única condición es vestir el ‘haneto’ (que venden en las tiendas de souvenirs por unos 5.000 yenes). La letra hace algo así cómo ‘rassera, rassera, rase, rase, rassera’. Las carrozas iluminadas son de un colorido absolutamente mágico. De una belleza visual impactante. Los que arrastran las carrozas las manejan a su antojo. En sus manos parecen ligeras cómo el papel. Las hacen subir y bajar y en ocasiones las hacen girar sobre sí mismas. Los ‘ohhhs’ de la gente son constantes. Después de una hora decidimos movernos por el recorrido para disfrutar del espectáculo en otros puntos. El ambiente no decae vayas donde vayas. En una de los cuatro curvas que hay a lo largo del recorrido vemos más gente que en otros puntos.  Eso es porque al haber más espacio en la calle, los que llevan las carrozas pueden moverlas más libremente y hacer más malabarismos con ellas.  La fiesta del desfile dura unas 2 horas y pico y luego mientras las conducen hasta los ‘boxes’ la gente sigue de fiesta a su alrededor. Un constante hormigueo de gente va y viene en todas direcciones. No quieren que se acabe. Aunque mañana habrá más, lo que importa es el ahora. Después de comer algo nos vamos al hotel. Deben ser cerca de las 12 de la noche. Ha sido brutal. Ha merecido la pena venir hasta aquí para disfrutar del Aomori Nebuta Matsuri. No tengo ninguna duda de que algún día volveré. Y en diciembre del 2010 el nuevo shinkansen acercará aún más Aomori sin tener que cambiar a un tren local en Hachinoche. Unos 700 kilómetros en poco más de 3 horas desde Tokyo. Sayonara Aomori!


LUGARES PATRIMONIO UNESCO EN JAPON

Lunes, 24 de Enero de 2011

 Gracias a su larga y abundante historia, Japón cuenta con 14 lugares del Patrimonio Mundial. Estos sitios están llenos de cultura y permiten apreciar aspectos de la naturaleza, historia y de la arquitectura japonesa.

11 lugares están listados como “culturales” y 3 como “naturales”, según la clasificación de la UNESCO.

Los lugares de “Cultura” son las siguientes:
Cerca de Tokio, la prefectura de Tochigi donde están los “Santuarios y templos
de Nikko”.
-En Gifu y Toyama se pueden visitar los “Pueblos históricos de Shirakawa-go y
Gokayama”
-En Kansai se encuentran la mayoría de los lugares de interés cultural:
“Monumentos históricos de la antigua Kioto”, “Monumentos budistas en el
Horyu-ji o”, los monumentos históricos de la antigua Nara “, y el castillo de” Himeji-jo “.
-Al sureste en Hiroshima y sus alrededores hay dos sitios: “Memorial de la Paz
en Hiroshima (Cúpula de Genbaku)”, y el santuario sintoísta de “Itsukushima”
en Miyajima.
-Al norte de Hiroshima las minas de plata de “Iwami Ginzan ” en la prefectura
de Shimane.
-En el extremo sur de Japón, la mayoría de los lugares de Okinawa se
enumeran como Patrimonio de la Humanidad.
Por último, los lugares sagrados y rutas de peregrinación de la península de
Kii al sur de Kansai, el Monte Koya y el camino de Kumano.
Los lugares  “ Naturales” son:
- Yakushima, el primer sitio japonés registrado como “patrimonio natural” en la
lista de Patrimonios de la Humanidad. Es una isla situada al sur de Kyushu. Su
relieve montañoso y el microclima de la isla , a su vez de subtropical pero
templado y frío : todos los aspectos del clima de Japón condensados en un
área pequeña.
-Shirakama-Sanchi, una cadena montañosa situada en Tohoku en la parte
norte de la isla de Honshu. Las montañas están cubiertas por un gran bosque
de hayas de unos mil años de edad, y son el símbolo de una naturaleza
todavía virgen.
Por último pero no menos importante, de Shiretoko en Hokkaido, conocida por
los observadores de aves por ser el refugio de diversas aves marinas, pero
también conocida por su selva virgen, aún sin explorar.


VIAJE A JAPON: INCREIBLEMENTE VARIADO

Lunes, 10 de Enero de 2011

Hola Christian,
te envío lo que ha escrito Alberto sobre nuestro viaje a Japón, para que lo colguéis en vuestra web. Hace un montón que Lourdes me pidió que escribiéramos algo… Más vale tarde que nunca.
Este año toca Canadá. Ja parlarem.
Un saludo.

Nacho

Japón no es como te imaginas: es más. Está más lejos, es más grande, hay más gente, más cosas, más cosas que comprar y más aún, si cabe, que comer. Es todo tan más (más grande, más alto, más variado, más incomprensible) que al principio llega a saturar. La distancia, en kilómetros, en horas de vuelo y en todo, que separa Barcelona de Osaka es enorme y el salto es brusco. Una vez allí, enseguida entiendes a los japoneses que circulan como zombies por el Paseo de Gracia o la Gran Vía madrileña: probablemente acaban de llegar y aún están intentando asimilar las cosas tan raras que hacemos, decimos (más bien gritamos) y comemos los españoles. Dales un par de días, eso sí, y verás como veneran la tortilla de patatas. Dales también un par de días a estos dos españolitos en Osaka, e igualmente comprobarás cómo empiezan a sentirse cómodos con los delirantes problemas de comunicación (los japoneses todos hablan inglés: MITO) la apabullante cantidad de comida permanentemente disponible (la gastronomía japonesa es monótona: MITO) o a sentirse los únicos occidentales en cien kilómetros a la redonda.
Sólo hace falta superar ese primer shock para empezar a disfrutar de un país que expone abiertamente muchas de sus contradicciones. Arquitectura milenaria junto a construcciones hipermodernas, edificios exquisitos y minimalistas que conviven con abigarrados bazares donde todo es posible (o comprable, más bien) o delicados bocados compartiendo menú con mastodónticas piezas de carne rebozada. Y, sin embargo, todo parece ocupar el sitio correcto, realizar la función adecuada, contribuir a un mecanismo complicadísimo y exótico que uno sabe que nunca terminará de entender. Porque como extranjero todo lo que ves te parece compacto (pues todo es, al fin y al cabo, japonés) pero a la vez increíblemente variado, y gracias a unos trenes rápidos y eficientes como ninguno (la puntualidad de los trenes japoneses roza lo enfermizo: REALIDAD) uno pasa en pocas horas de los templos de Kyoto a un sofisticado hotel tradicional en la falda del monte Fuji,  de ahí al fabuloso abigarramiento de Tokio, y ya dentro de la megalópolis, del París alternativo y futurista de Omotesando a la fantasía Blade Runner de Akihabara, de la divertidísima utopía consumista de Odaiba a los icónicos neones de Ginza, y de un restaurante francés con 3 estrellas Michelín a los infinitos puestos de comida para llevar de cualquiera de los grandes almacenes que dominan la vida comercial tokiota. Por un lado, luces, música, rascacielos, muñequitos de colores, adolescentes que parecen sacados de un manga, fresquísimo sushi despachado a precios irrisorios, gigantescas boutiques de lujo, gente y más gente. Por otro, montañas, bosques, tranquilidad, tradiciones basadas en la calma, menús de decenas de platos, servidos (y posiblemente también cocinados) con estudiada coreografía, suelos de tatami y paredes de papel de arroz. Todo a golpe de tren bala: la majestuosidad de los templos de Kyoto, la enloquecida vida comercial de Osaka, la armonía (¡y la carne de ternera wagyu!) de Takayama y, por encima de todo, Tokio, con su interminable catálogo de todo y más, siempre más.


Alberto


CURIOSIDADES DE TOKYO

Jueves, 9 de Diciembre de 2010

CURIOSIDADES DE TOKIO

Al coger un taxi en Tokio, no es necesario abrir la puerta. La puerta de trasera izquierda se abre y se cierra automáticamente. Esa es una de las peculiaridades de los taxis en Japón. Existen en la ciudad unos 60,000 taxis incluidos algunos vehículos respetuosos del medio ambiente. Hinomaru Limusina tiene 2 vehículos eléctricos  de emisiones ZeRo en el distrito de Chiyoda mientras que otras empresas han comenzado utilizar algunos vehículos modelo híbrido Toyota Prius .